Mona Zaki en una escena de MUJERES DE EL CAIRO, de Yousry Nasrallah.
(3) MUJERES DEL CAIRO, de Yousry Nasrallah
Scheherazade cuenta...

Cuando se presentó en la última edición del festival de Venecia, ya destaqué la condición de clara inmersión en los roles de la mujer que define esta película de Yousry Nasrallah, responsable de media docena de interesantes largometrajes, apoyada en un guión de Wahid Hamid (El edificio Yacubian), con una estructura que apela a esa especie de Scheherazade que es la presentadora de un programa de televisión que recoge diferentes testimonios y experiencias de las más diversas mujeres. Una fragmentación que determina una cierta precipitación y superficialidad a la hora de abordar cada uno de los problemas expuestos, al tiempo que sirve a unas intenciones populares, didácticas y de proyección colectiva. Mi episodio preferido es el de las tres hermanas, probablemente porque encaja mejor con un cierto espíritu de tragicomedia, con ejemplos muy valiosos en el cine español, italiano y mexicano. Tal vez también porque apunta a tres modelos de mujer tan próximos en cuanto hermanas como alejados en lo referente a sus actitudes, además de que alude a un factor tan decisivo como es la iniciativa frente al dominio masculino. Pero también los restantes episodios contienen suficiente interés y dosis de aportaciones, como el caso del seductor / cazador de fortunas o el continuo tira y afloja político y arribista del marido de la presentadora, que acabará convirtiéndose en perfecta invitada de su programa como víctima de malos tratos.
Como ya sucedía en El edificio Yacubian y en otros destacados films egipcios, Mujeres de El Cairo reúne diferencias de clase, de posición social, de voluntades e intereses políticos en una sociedad plagada de contradicciones, para nada alejajada de realidades igualmente contradictorias como la nuestra. Cuando Arturo Ripstein, uno de los más españoles de los cineastas mexicanos, adaptó la novela del premio Nobel egipcio Naguib Mahfouz en su celebrada Principio y fin (1993, Concha de oro en San Sebastián), ya dejó clara la universalidad de determinados conflictos y comportamientos: el film de Yousry Nasrallah, con sus defectos y esquematismos, constituye un valioso acercamiento a esa realidad de mujeres sojuzgadas, estafadas, violentadas, manipuladas, vejadas y privadas frecuentemente de voz, que supone una demostración de compromiso y voluntad de denuncia.

LLORÉNS