Una escena de MY FATHER, MY LORD
(2) MY FATHER, MY LORD (Hofshat Kaits), de David Volach
Judaísmo Ultraortodoxo

Primer largometraje —en parte autobiográfico— de David Volach (Jerusalén, 1970), un creyente judío ortodoxo que sufrió una crisis de fe y que, tras un largo y doloroso proceso interior, decidió a los 25 años dedicarse por entero al mundo del arte y del cine. My father, my lord, film de corta duración, realizado con muy escasos medios, con actores profesionales y amateurs, ha sido premiado en diversos festivales y es un relato que discrepa de un dogmatismo religioso y un autoritarismo familiar que no tienen en cuenta la riqueza de la vida y las necesidades reales del ser humano. Con escasos diálogos y con una cámara que recorre suavemente los escenarios (casa, sinagoga, playa), se aprecia en su discurso una voluntad de respeto y objetividad que atempera su alcance crítico, convirtiéndolo quizás en demasiado ambiguo, como una forma de no molestar a los estudiosos y practicantes de los rígidos preceptos emanados de la Torá y del Talmud.
Mi padre, mi señor —en traducción castellana— puede verse también como una metáfora que recrea el cruel (intento de) sacrificio de Isaac por su padre Abraham (nombre también del rabino protagonista), en la que el realizador reconoce la influencia fílmica de Kieslowski (su famoso “Decálogo”) y de Bergman (“el silencio de Dios”). La muerte del niño —que se desvía de su deber piadoso por su amor a los animales y a las sombras chinescas— es el punto clave de la requisitoria contra el fanatismo y la deshumanización religiosas, pues según David Volach es injusto sacrificar la rica y gozosa vida terrenal por la esperanza en un hipotético paraíso en el Más Allá. Como se puede apreciar, una mirada laica en medio de la intransigencia.

VANACLOCHA