William Moseley, Skandar Keynes, Georgie Henley y Ben Barnes en una escena de LAS CRÓNICAS DE NARNIA: LA TRAVESÍA DEL VIAJERO DEL ALBA
(2) LAS CRÓNICAS DE NARNIA: LA TRAVESÍA DEL VIAJERO DEL ALBA (The Chronicles of Narnia: The Voyage of the Dawn Treader), de Michael Apted
Pura aventura

El veterano y aplicado realizador británico Michael Apted ha sido elegido para dirigir el tercer volumen de la exitosa obra de C.S. Lewis, sustituyendo a Andrew Adamson, que se ha centrado en las labores de producción (la firma Fox ha sustituido a la Disney). Los fans de los siete libros del escritor afirman que esta entrega es la más querida de todas, aunque difícil de adaptar al cine. Estamos en la Inglaterra de 1943, en plena 2ª Guerra Mundial. Lucie, Edmund y su repelente primo encuentran una forma de escapar de la realidad a través de la magia de un cuadro que les conduce, de nuevo, al inolvidable reino de Narnia, donde han vivido tantas aventuras. Aparecen en un imponente barco, con forma de dragón, denominado El Viajero del Alba. Allí se encontrarán con el Rey Caspian, más serio que nunca, y todos sus amigos, incluyendo el ratón espadachín Reepicheep, el león Aslan, que aparece en los momentos difíciles para protegerles y aconsejarles (en la versión original es la voz del actor Liam Nelson) o la La Bruja Blanca (la actriz Tilda Swinton)
El velero se convierte en esta entrega en el auténtico protagonista de la historia y hay que agradecerle a los productores que, al margen de la abundancia de necesarios efectos digitales, se haya rodado el film en escenarios naturales, varias islas de Nueva Zelanda. A ellas viajarán los protagonistas a la búsqueda de los Siete Señores de Telmar, amigos del desaparecido padre de Caspian, viviendo múltiples aventuras. Los hermanos Pevensie y su primo pasarán pruebas que les obligarán de evolucionar de la adolescencia a una edad más adulta. El resultado final es una entretenida película, llena de imaginación y que se ve con simpatía, a pesar de que no proponga nada nuevo o innovador.

VICENTE