Meryl Streep y Alec Baldwin en una escena de NO ES TAN FÁCIL.
(3) NO ES TAN FÁCIL, de Nancy Meyers
Otro modelo de familia

Después de una amplia experiencia como productora y guionista durante dos décadas, Nancy Meyers (Pensilvania, Estados Unidos, 1949) debutó en el largometraje como directora con Tú a Londres y yo a California (1998). Desde entonces, ha realizado un film cada tres años, siempre comedias que, sin ser nada del otro mundo, sí que mostraban una buena armazón argumental, buenos diálogos y una brillante dirección de actores, además de gancho comercial. Este es el caso de ¿En qué piensan las mujeres? (2000), con Mel Gibson, Helen Hunt y Marisa Tomei, Cuando menos te lo esperas (2003), con Jack Nicholson, Diane Keaton y Keanu Reeves, donde ya hacía una inmersión en las relaciones sentimentales entre personas entradas en los cincuenta años, y The Holiday / Vacaciones (2006), con Cameron Díaz, Kate Winslet, Jack Black y Jude Law. El problema de estas comedias románticas contemporáneas es que estaban realizadas en un momento de auge del género en el que abundaba el almíbar y el edulcoramiento de las historias conforme avanzaba el relato.
Ahora, en unos tiempos muy bordes en los que ese pegajoso romanticismo comienza a estar pasado de moda (la ruptura vino con los hermanos Farrelly y Judd Apatow, porque Woody Allen es un caso aparte), Nancy Meyers se muestra más atrevida y ácida en No es tan fácil, la historia de las relaciones amorosas de tres personajes bastante entrados en los cincuenta años: una mujer divorciada desde hace diez años (bien Meryl Streep, aunque en ocasiones se pasa de registro interpretativo), que vive aparentemente feliz con su negocio de pastelería-restaurante y sus tres hijos que ya marchan de casa; su ex marido (genial Alec Baldwin, 51 años, lo mejor de la película) y un arquitecto recién divorciado (Steve Martin, 64 años, muy serio y contenido). Entre ellos se establece un complejo triángulo sentimental de difícil resolución, algo que la directora tiene muy en cuenta al dejar un final totalmente abierto. Hasta entonces, asistimos a una divertida comedia que posee un guión bien construido, con chispeantes diálogos y logrados gags, sin que falte un personaje secundario de lujo, fundamental en la comedia clásica americana, en este caso el novio de una de las hijas (muy bien John Krasinski), que tiene pocas intervenciones pero muy bien integradas en el conjunto de la acción. Al hablarnos de la familia existía el peligro de que el film cayese en sermones morales de esos que pregonan los hipócritas de Rouco Varela y Kiko Argüelles y todos sus seguidores. Sin embargo, Nancy Meyers establece una mirada muy abierta, al fin y al cabo extraída de la realidad (marihuana incluida), al narrarnos las peripecias de esta peculiar familia (ya lo hizo con gran maestría George Cukor en Historias de Filadelfia), además de abordar con humor temas como la cirugía estética, las segundas oportunidades, la fecundación “in vitro”…, apostando por un hedonismo relacionado con el sexo y la amistad, y también con el disfrute de la gastronomía (tartas y cruasans de chocolate).
Nominada a tres Globos de Oro en los apartados de mejor comedia, mejor actriz (Meryl Streep) y mejor guión, tendremos la oportunidad de ver de nuevo juntos a Steve Martin y Alec Baldwin presentando los Oscar en marzo de 2010. Todo un lujo.

VICENTE