(0) PROPIOS Y EXTRAÑOS, de Manuel González
Desconcierto coral

Estrenada en el pasado Festival de Málaga, llega a nuestras pantallas, para oprobio del autor y castigo de profesionales de la exégesis, la primera película dirigida por Manuel González. Aunque no sirve de atenuante, el perpetrador de este desacato fílmico se ha confesado sabedor de que no ha filmado “una película redonda, pero está hecha de buenas intenciones”. Lo que nos conforta es que también ha asumido su incursión tras la cámara como un debut y un mutis simultáneo, al quedarse sin ganas de repetir. Una vez más (¿y cuántas van?), las vidas cruzadas, los cien mil dramas humanos que se solapan, multiplican y reconstruyen como un pretendido puzzle pretenden emocionarnos y desvelarnos verdades trascendentes y revelaciones metafísicas, pero una vez más (¿y cuántas van?) el resultado es una vacua proliferación imparable, de dimensiones micológicas, y nulo interés, para el que la calificación del cero patatero es insuficiente.
Propios y extraños carece de viga maestra, los seis años de producción penosa tienen perfecto reflejo en el resultado, que parece fruto de las circunstancias y oportunidades de rodaje, y el conjunto solo provoca la necesidad de levantarse de butaca y no seguir dejándose apabullar por tanta memez, o sea, huir.

EVA PEYDRÓ