(1) RECUÉRDAME, de Allen Coulter
Conflicto generacional

El film se abre en 1991 con un asesinato en el metro de Brooklyn. A continuación, un rótulo nos indica que estamos en 2001, diez años después. Al final del film comprenderemos por qué la acción transcurre en ese preciso momento, aunque hubiéramos agradecido que respondiera a las mismas normas arbitrarias que definen esta indigesta combinación de comedia adolescente y melodrama generacional que se permite enmarañar sus ramplones esquemas con pedantes reflexiones en torno a la necesidad de vivir y disfrutar el presente inmediato, atentos al fatídico azar y comiéndose el helado como primer plato. Lo malo es que el azar se vuelve a confundir con la mera casualidad, los personajes son de un simple que echa de espaldas (atención a los padres, pese al esfuerzo de actores solventes como Chris Cooper, Pierce Brosnan y Lena Olin, y especialmente al nuevo marido de ésta, o a la hermanita prodigio, con habilidades en la pintura y pésimas relaciones con sus compañeras de colegio) y las tres muertes acaban importándonos un bledo.

LLORÉNS