Soporífera cuarta parte de la interminable saga Resident Evil, una infumable adaptación del famoso videojuego homónimo creado en 1996 por Shinji Mikami, que alcanza tal grado de inverosimilitud y degradación —argumento, personajes, diálogos, etc— que sólo puede ser recomendada para los amantes del citado videojuego y/o para los admiradores incondicionales de la hierática Milla Jovovich, una guapa y atractiva modelo aspirante a actriz. El film —por decir algo— narra un nuevo enfrentamiento entre Alice, la heroína de esta mediocre historia, y la Corporación Umbrella, responsable de convertir el planeta en un infierno poblado por infinidad de zombis, mientras trata de llevar a unos supervivientes a un lugar seguro.
Desprovista de cualquier intencionalidad más allá del puro entretenimiento, Resident Evil: Ultratumba apuesta por la espectacularidad —formato 3D y efectos especiales a mansalva— como único reclamo, pues no tiene más que ofrecer. Para ello reproduce esa estética playstation que, desde Matrix (1999), se ha acabado imponiendo en todo film de ciencia-ficción que se precie. Huir.
PAU VANACLOCHA |