(1) RETORNOS, de Luis Avilés
Thriller a la gallega

El esquema de Retornos, “ópera prima” de Luis Avilés, no puede ser más clásico: irrupción de un forastero en una pequeña comunidad, en este caso un hombre ausente desde hace quince años y que fue víctima de un trágico accidente cuando abandonaba el pueblo en compañía de su amante. Su regreso tras ser avisado de la muerte de su padre y la aparición del cadáver de una prostituta en la carretera, es el punto de arranque de una historia que intenta denunciar la hipocresía y complicidades establecidas en una comunidad rural donde aparentemente nunca pasada nada (recordemos Conspiración de silencio, 1954, el excelente y modélico film de John Sturges, con unos mal encarados y agresivos tipos). Las intenciones están claras, incluidas las observaciones sobre la presencia en la población de un próspero club de alterne o puti club. El problema es que algunos personajes se van desdibujando conforme avanza la historia (por ejemplo, el que encarna Emilio Gutiérrez Caba) y la trama se diluye en lugares comunes. Tampoco está bien trabajada la reconciliación entre padre que abandonó el hogar (un hierático Xavier Estévez) y su hija (una irregular Manuela Vellés). Contribuye a que los objetivos queden por debajo de las intenciones cierta penuria de medios, como la presencia de un único guardia civil, siempre el mismo, en la población, aunque esté tratado con humor.

VICENTE