Ingvar Eggert Sigudsson en una escena de REYKJAVIK-ROTTERDAM
(2) REYKJAVIK-ROTTERDAM, de Óskar Jónasson
El último viaje

Protagonizado por el también realizador Baltasar Kormakur (101 Reykjavik, Verdades ocultas), y con guión del novelista islandés Arnaldur Indridason, uno de los autores de culto contemporáneos de la literatura policíaca nórdica (La mujer de verde entre sus obras editadas en castellano más conocidas), llega a las pantallas valencianas (una sola sala y con los horarios ya recortados desde el lunes) este thriller nórdico que, al igual que sus precedentes (la saga Pusher, o la saga Millenium), presenta un fuerte componente violento y una factura industrial que nada tiene que envidiar a sus hermanos mayores norteamericanos, a los que en cambio saca varios cuerpos de ventaja en lo que se refiere a personajes, construcción de la trama, y atención a las exigencias físicas de la acción.
Con todos estos adjetivos no cabe duda de que nos encontramos ante un producto correcto y entretenido, que gana enteros cuando se aplica precisamente a los personajes y a la observación del submundo de pequeña delincuencia en el que sitúa la acción (lo mejor sucede a bordo del carguero, con los mecanismos del contrabando de alcohol y la implicación de los diversos personajes que integran la tripulación del mismo); pero que los pierde con la misma facilidad cuando se mira en el espejo de los ejemplos más convencionales del género, con malvados de opereta (el mafioso holandés), situaciones gratuitas (el atraco en Rotterdam), y pretendidas “paradojas” que resultan de lo más vulgar (el destino del valioso cuadro robado).

Pedro Uris