Explotando con avaricia insultante el éxito de la serie de TV basada en la sección de la periodista Candace Bushnell, Michael Patrick King vuelve a dirigir y escribir un largometraje con los mismos personajes: Carrie (Sarah Jessica Parker), Charlotte (Kristin Davis), Miranda (Cynthia Nixon) y Samantha (Kim Cattrall). Actrices y avatares participan en la masacre de lo que fue una innovadora y ligera pseudoreflexión sobre las prioridades personales de cuatro profesionales treintañeras en la Gran Manzana, que hicieron pasar buenos ratos a audiencias de récord en varios continentes. En la presente entrega el sexo y Nueva York amarillean y se abarquillan, en pos de sugerentes ambientaciones en Abu Dhabi (Marruecos, en realidad), donde nos noquea un festival de vergüenza ajena de más de dos horas de duración. Del bochorno se libraron Victoria Beckham (tendrá más ocasiones de liarla), Katie Holmes o Eva Green, que se consideraron para interpretar pequeños papeles en esta película sin argumento y chirriantes supuestos “modelazos” de alta costura, que se cambian cada cuatro minutos, y donde lo mejor son los trailers que pasan antes de la proyección. La frescura en diferentes grados y acepciones de lo que conocíamos como Sexo en Nueva York brillan por su ausencia, aunque para los mitómanos siempre quedará el cameo de Penélope Cruz como Carmen García Carrión, coincidente apellido que nos hace elucubrar sobre los poderes intoxicantes de un alijo de Don Simón, introducido de contrabando en el set marroquí. Sería una explicación.
EVA PEYDRÓ |