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| Jude Law y Robert Downey Jr. en una escena de SHERLOCK HOLMES. |
| (2) SHERLOCK HOLMES, de Guy Ritchie |
| Ven a jugar con nosotros |
Dejando a un lado la escasa fidelidad al original y a sus más conocidas réplicas en la pantalla, y haciendo otro tanto con esa falacia de la “actualización” del personaje, pues la acción sigue sucediendo en la Inglaterra victoriana por mucho que estemos en el siglo XXI —a nadie se le ocurriría (espero), por aquello de hacerlo más accesible al público actual, dotar al mítico bandido Jesse James de una Nintendo para que matara sus ratos de soledad en la pradera—, lo cierto es que, si logramos abstraernos de todos estos antecedentes —si alguien no quiere hacerlo, está, por supuesto, en su derecho de abominar del presente film—, es posible medio disfrutar de este entretenido juguete de alta tecnología con trama de intriga y acción paranormal -por mucho que finalmente el genio deductivo del detective se empeñe en explicar científicamente todos los inexplicables sucesos que van ocurriendo a lo largo de la película-, que logra salvar la cara gracias a los puntos a su favor que va acumulando a través del oficio y la funcionalidad de muchos de sus elementos, comenzando por la simpatía y la química de la pareja protagonista, Robert Downey jr. y Jude Law, ambos estupendos y perfectamente secundados por la ladrona de altos vuelos que interpreta Rachel McAdams; continuando por el ingenio y la chispa de muchos diálogos; la tremendista y efectiva partitura de Hans Zimmer, perfecta para las piruetas de montaje y de cámara que nos tiene acostumbrados su realizador, Guy Ritchie; e incluso la relativa solidez de su trama de personajes, con unas relaciones entre los mismos que, si bien no están dotadas de una gran complejidad, al menos ofrecen una diversidad de motivaciones e intereses que no se traicionan en los momentos decisivos. PEDRO URIS |