Afectado por la muerte de su hermano menor, un chico renuncia a sus ambiciosos planes de futuro para aceptar un modesto trabajo en el cementerio donde aquél está enterrado, con quien comparte las tardes (¿?) mientras conversan y juegan al baseball. Años más tarde, la aparición de una hermosa muchacha en la vida del joven trastoca su rutina diaria y pone en peligro la entrañable e intensa relación entre ellos. El joven deberá elegir, por tanto, entre vivir del pasado junto al fantasma de su hermano o seguir adelante recuperando la alegría de vivir junto a su amada.
Aprovechando el tirón del actor Zac Efron, un auténtico fenómeno adolescente surgido de la mano de Disney Channel y su serie High School Musical, Siempre a mi lado apela al romanticismo más tierno y acaramelado en un variopinto relato que combina los tópicos y clichés más desgastados del drama romántico con ciertos elementos paranormales propios del cine de terror. El resultado es un previsible film carente de interés, artificioso de principio a fin, diseñado para satisfacer a un público en plena efervescencia hormonal.
PAU VANACLOCHA |