Primer largometraje de Ana Rosa Diego que nos presenta una historia reivindicativa en torno al papel que en la sociedad actual todavía pueden jugar las personas que denominamos de la “tercera edad”, sobre todo en lo que se refiere a su encaje en el núcleo familiar, en unos tiempos en que se vive muy rápidamente y se suelen dejar aparcados los sentimientos, y en la posibilidad de iniciar nuevas relaciones sentimentales o de amistad. Esto es lo que le sucede a Héctor (interpretado por el veterano actor vasco Txema Blasco, que se dio a conocer en Tasio), un hombre solitario y uraño, cuando se ve obligado a abandonar su casa y pequeño negocio por una orden de derribo y decide regresar a la casa de su hijo (Sergi Calleja), conociendo a su nieto ya adolescente y donde no es muy bien recibido. El film sigue una línea similar a la estupenda Solas, de Benito Zambrano, pero se queda a años luz por ser plana y esquemática, a pesar de sus buenas intenciones. Va a pasar por los cines como una exhalación.
VICENTE |