Catarina Wallenstein en una escena de SIGULARIDADES DE UNA CHICA RUBIA.
(4) SINGULARIDADES DE UNA CHICA RUBIA, de Manoel de Oliveira
Duración del relato

El veteranísimo Manoel de Oliveira adapta un relato de Eça de Queiroz, como podía haber pensado en Fernando Pessoa o en Herman Melville, fundamentalmente para demostrar las relaciones entre literatura y cine, entre la presencia del texto literario y la composición de la imagen. La sencillez y la libertad con que se mueve el maestro en los diferentes pasajes constituye una lección absoluta sobre las leyes del espacio y el tiempo que rigen, o deberían de regir, cualquier construcción fílmica. Sin dejar de tener presente algún memorable ejemplo, como Una historia inmortal, de Orson Welles, o determinados trabajos de Alain Resnais o del propio Manoel de Oliveira, este film nos hace partícipes de modernidad y clasicismo a un tiempo, con su constante ironía y humor en la observación de los comportamientos y los intereses humanos, determinando cada detalle en la composición de los encuadres y en el encadenamiento de la narración.
Todos los puntos de vista, ejemplificados en los planos de las ventanas o en la forma cómo resuelve la secuencia de la lectura de textos del propio Eça de Queiroz que interpreta otro de sus actores fetiche, Luis Miguel Cintra (también aparecen sus habituales Leonor Silveira, Diego Dória y Ricardo Trêpa, nieto del cineasta), hacen cómplice al espectador de la doble inmersión, fílmica en primer término, literaria en un segundo, que nos propone este sugestivo y placentero relato. Alguien ha subrayado que Eça de Queiroz, por boca de uno de sus personajes, se definía como un “turista de la inteligencia”, casualmente una de las sensaciones más inmediatas contagiadas por el film, un elogio de la inteligencia de principio a fin. Manoel de Oliveira ha cumplido 101 años el pasado 11 de diciembre y ya anda ultimando un nuevo largometraje.
Como complemento a la breve duración del film, la distribuidora acompaña la sesión con el último trabajo del siempre admirado Pere Portabella, una impecable crónica titulada Mudanza, uno de los mejores cortometrajes disfrutados en mucho tiempo, presentado en el festival de Venecia y ambientado en la casa de García Lorca.

LLORÉNS