Dakota Fanning, Alia Shawkat, Taylor-Compton, Stella Maeve y Kristen Stewart en una escena de THE RUNAWAYS
(2) THE RUNAWAYS (The runaways), de Floria Sigismondi
Gritos de rebeldía

En su primer largometraje como directora, la fotógrafa y realizadora de videoclips Floria Sigismondi rescata del baúl de los recuerdos al mítico grupo estadounidense The Runaways, compuesto exclusivamente por chicas en edad adolescente, que a mediados de los setenta se hicieron un hueco en la historia del Rock y crearon por sí solas un modelo contracultural para toda una generación de jóvenes que ya no soñaban, al igual que sus madres, con casarse, criar hijos y dedicarse a las labores del hogar.
Si bien intenta desligarse del típico relato de ascenso, fama, caída y redención al que nos tiene acostumbrado el género biográfico más condescendiente —Ray (2004), En la cuerda floja (2005)—, el film no puede evitar transitar por la senda de lo políticamente correcto y se hecha en falta una mayor contextualización para conocer en profundidad la trascendencia de su discografía. Por ejemplo, apenas existen reseñas del ambiente de descontento y de protesta que se respiraba en unos Estados Unidos en guerra contra Vietnam, víctima del extremismo ideológico que fomentaba el asesinato político y la corrupción generalizada que ponía en evidencia la debilidad del sistema. Y las alusiones a otras bandas musicales y artistas del ramo son bastante escasas.
Pero el conjunto da un resultado satisfactorio. The Runaways es un entretenido biopic que refleja con esmero la fugaz trayectoria del citado grupo, con toda su parafernalia —moda, complementos, peinados, maquillaje— que acabaría inspirando la estética punk, sin ocultar los problemas, aunque tratados tangencialmente, a los que tuvieron que enfrentarse —drogas, conflictos personales, choque de egos y envidias— y que finalmente acabarían disolviendo la banda.

PAU VANACLOCHA