Rebecca Hall y Ben Affleck en una escena de THE TOWN. CIUDAD DE LADRONES
(2) THE TOWN. CIUDAD DE LADRONES (The town), de Ben Affleck
Ráfagas de clasicismo

Lo más interesante del segundo largometraje que ha dirigido el también actor Ben Afleck (la primera fue Adiós pequeña adiós, 2007, un estimable policiaco) es un guión bien trabado, con reminiscencias de cine clásico en algún momento, a partir de las complicaciones derivadas de retener a la empleada de un banco tras ser desvalijado por una expeditiva banda de atracadores. Ben Afleck regresa al barrio de Charlestown (Boston), muy violento y conflictivo, donde las condiciones de vida propician la aparición de bandas violentas de todo signo. Si a ello añadimos unos antecedentes familiares nada edificantes (caso del protagonista del film) y mafias que utilizan a los jóvenes para sus trapicheos con las drogas, no es de extrañar la aparición de grupos que se dedican a la delincuencia habitual, estableciéndose entre sus componentes relaciones de tipo familiar difícil de romper. Esto es lo que le sucede a la pareja formada por los actores Ben Afleck, que hace de malo-bueno, y Jereny Renner, convincente en su personaje. La historia posee aristas de complejidad en este retrato y en las relaciones entre el agente del FBI (Jon Hamm) y la testigo del atraco (bien Rebeca Hall), y entre ésta última y su secuestrador (Ben Afleck), la parte más endeble de la historia, lo menos creíble, siempre a punto de naufragar, aunque el desenlace lo resuelve en parte. El problema es que el guión —y la realización— no tiene el sosiego suficiente para profundizar sobre estos aspectos y se decanta por la espectacularidad a base de persecuciones automovilísticas por las calles de Boston, con miles de disparos que de una forma inverosímil solamente provocan algún herido, todo ello con el fin de preservar la parte de bondad del personaje que encarna Afleck.

VICENTE