(1) THE WAY, de Emilio Estévez
Buen camino

No es la primera película que habla sobre el Camino de Santiago pero sí la que le da un tratamiento más dramático, tópicos y generalizaciones aparte. Las aproximaciones cómicas al mundo de la peregrinación de la francesa Peregrinos (2005) y de la española En el camino (2009) habían dado prioridad a los líos personales, equívocos y desencuentros incluidos, de sus protagonistas, obviando toda reflexión sobre el sentido y el significado del Camino. El realizador Emilio Estévez aporta en The way una mirada más trascendente, en tanto que la motivación del protagonista por recorrer el camino no es tanto crematístico o sentimental, como en los citados ejemplos, ni siquiera por devoción, sino para reecontrarse con su hijo perdido, fallecido en los Pirineos franceses tras ser sorprendido por una tormenta. Cierto es que nos encontramos, una vez más, con el típico viaje iniciático —físico y psicológico—, en el que el protagonista busca la redención y la expiación de pecados cometidos, pero The way respeta las connotaciones históricas, culturales y religiosas de la ruta santa, convirtiéndola en un personaje más de la trama. Ahora bien, cuando durante el periplo el protagonista se encuentra con la familia gitana que en una fiesta empieza a cantar el Porompompero de Manolo Escobar, o sus acompañantes se dejan llevar tras llegar a su destino por el clima espiritual del lugar, cambiando drásticamente sus principios y valores, la película deja de ser un relato sobre el esfuerzo y la autorrealización para convertirse en una guía turística para extranjeros y en un panfleto para devotos.

PAU VANACLOCHA