(0) TRES METROS SOBRE EL CIELO, de Fernando González
La chispa de la vida

La novela del mismo título del italiano Federico Moccia (1963), convertida en un éxito de ventas, muy leída por los adolescentes, ya fue traslada al cine en 2004 con dirección de Luca Lucino e interpretación de Riccardo Scarmacio y Katy Louise Sanders. Ahora, la versión española ha sido dirigida por Fernando González, realizador de muchos capítulos de la televisiva serie Los hombres de Paco y que en 2009 consiguió un éxito de taquilla con Fuga de cerebros. Uno de los protagonistas de este film era el actor gallego Mario Casas, que también destacó en Mentiras y gordas, otro film español que obtuvo buenos dividendos el año pasado. De todo este cocktail era de esperar que surgiese un producto netamente comercial (es el film español que mejor ha arrancado en 2010, superando a Los ojos de Julia), dirigido principalmente a los adolescentes, sobre todo las adolescentes, que abarrotaban la sala a cuya proyección asistí. Estamos ante una nueva versión de Romeo y Julieta situada en el siglo XXI, al presentarnos los escarceos amorosos entre una chica pija (María Valverde, 22 años, da el pego al aparentar los 17; por cierto, no debe operarse esa preciosa nariz aguileña que nos remite a la mítica Barbara Stanwyck), de clase media-alta, y un guaperas y musculoso “rebelde” (Mario Casas estuvo unos cinco meses trabajando en el gimnasio), aficionado a las carreras de motos, violento en ocasiones por un trauma familiar que padece (ridículos y chapuceros flash-backs explicativos), pero muy buen chico en el fondo. El resultado es una cursi historia de amor, con suspense incluido (¿follarán o no follarán?, esa es la cuestión, nudo de la historia), seguida entre risas y sollozos entre las jóvenes espectadoras, atentas al momento en que el protagonista dijese la emblemática frase sentimental “tres metros sobre el cielo”, recibida con júbilo.
Por otra parte, imagino que Tres metros sobre el cielo no le hará ninguna gracia a la Dirección General de Tráfico, ya que los protagonistas no utilizan el casco reglamentario en ninguna de las abundantes escenas con motos. ¿Protestarán, al respecto, las diferentes asociaciones de “moteros” que tanto reivindican un mejor estado de las carreteras, incluyendo la supresión de los denominados quitamiedos? Postdata: el título de la crítica es por la empalagosa aparición, sin ningún disimulo, de propaganda de Coca-Cola.

VICENTE