George Clooney y Vera Farmiga en una escena de UP IN THE AIR.
(4) UP IN THE AIR, de Jason Reitman
Profesional del despido

El director canadiense Jason Reitman (con tan solo 32 años ha realizado dos interesantes films: Gracias por fumar y Juno) nos presenta un maravilloso retrato de un especialista en recortes financieros -que es lo mismo que decir experto en plantear con eficacia despidos masivos-, cuya vida está organizada a partir de continuos viajes en avión por todo Estados Unidos, pequeños desplazamientos en coches de alquiler, breves estancias en lujosos hoteles, acceso a todo tipo de tarjetas de crédito, mimado por compañías aéreas y recepcionistas de hotel. Su trabajo consiste en visitar la empresa de turno, hacer el trabajo sucio sin inmutarse (cada despedido representa un mundo diferente, aunque con lugares comunes) y regresar a su base de operaciones, la empresa que le paga muy bien, para recibir nuevas instrucciones de los jefes. Su estilo de vida, el dominio de lo cotidiano, se refleja en la facilidad que tiene para poner en la maleta las cosas imprescindibles, saber colocarse en los aeropuertos en las filas más rápidas, la elegancia y rutina con que utiliza las tarjetas de crédito… Estamos en plena época de la actual crisis económica cuyo origen está en los desmanes de las grandes entidades financieras y cuyas consecuencias están pagando sobre todo los trabajadores. Ryan, que así se llama nuestro hombre (perfectamente interpretado por George Clooney en un papel que le va como anillo al dedo), es un individuo aparentemente feliz, sin compromisos familiares ni de pareja (huye de todo el mundo que representa su hermana, a punto de casarse), que puede compartir sexo con alguna compañera de viaje y cuyo único objetivo en la vida es alcanzar una meta que se ha propuesto: llegar a la cifra mágica de recorrer 10 millones de millas. Pero todo comienza a cambiar cuando irrumpe en la empresa una jovencita y agresiva ejecutiva, típico producto de la generación MySpace (como “innovación tecnológica” comunica los despidos a través de Internet), pero sin experiencia directa con los problemas (magnífica Anna Kendrick: atención a los Oscar). A ello hay que añadir el miedo de Ryan a quedarse fijo en un despacho por los recortes empresariales de viajes y las complicaciones derivadas de su posible enamoramiento de otra fría y profesional como él (Vera Farmiga, también perfecta en su papel, le dice en un momento a Clooney cínicamente: “soy como tú pero con vagina”). La organizada vida del protagonista comienza a tambalearse.
Up in the Air es una adaptación de la novela homónima de Walter Kirk (editorial Suma de Letras, 2010) realizada por Sheldon Turner y Jason Reitman, un magnífico guión que acaba de obtener el Globo de Oro, aunque ambos se han peleado: Turner acusa a Reitman de plagio. El director sabe moverse con facilidad en los tonos agridulces. Como espectador, puedes pasar de la sonrisa a que se te ponga un nudo en la garganta. Los personajes están muy bien estructurados (un gran mérito es la elección de los intérpretes). Los diálogos son punzantes y chispeantes. En el tramo final existe el peligro de caer en cierta condena moral, cuando el protagonista comprueba como toda la vida que tenía montada se puede desmoronar, pero Reitman sabe bordear con pericia ese precipicio, evita con inteligencia el happy end (Ryan ante ese gigantesco panel con los planes de vuelos), porque, no nos engañemos, llegará un momento en que sus coartadas existenciales fracasarán desde un punto de vista sentimental. El modelo no es el que le propone su hermana (hay que fijarse en la mirada distanciada de Clooney observando lo que le sucede a ella en el día de su boda y los profesionales métodos que utiliza para convencer a alguien de todo lo contrario de lo que él piensa), pero ese estilo de vida no puede perpetuarse, porque en el fondo es un solitario frustrado. A todos los que asisten a sus conferencias les recomienda que para su trabajo dejen a un lado las mochilas llenas de recuerdos y sentimientos. Una utopía. Algunos de los trabajadores despedidos confiesan ante la cámara, no que han encontrado trabajo, sino que han hallado alivio gracias al apoyo de sus familiares y amigos. Como la adolescente que queda embarazada en Juno y el jefe de prensa de la gran compañía de tabaco que dedica su vida a defender los derechos de los fumadores en Gracias por fumar, el personaje de Up in the Air es un outsider que debe replantearse su vida ante una realidad de la que no puede evadirse.
El film de Jason Reitman comprime un montón de ideas y reflexiones que te persiguen tiempo después de la proyección. Esto es la señal de que Up in the Air es más rica de lo que aparenta. No hay que perdérsela.

VICENTE