(3)CRÍTICA DE APUNTES PARA UNA PELÍCULA DE ATRACOS, de León Siminiani

(3) LAURA PÉREZ: León Siminiani vuelve a evidenciar sus capacidades creativas en su segundo largometraje que presentó en Nuevos Directoresde San Sebastián y que recientemente triunfó en el Abycine de Albacete. Siminiani no es sin embargo un director novel, puesto que tiene numerosos cortometrajes en su filmografía, algunos de ellos pequeñas joyas experimentales que apenas superan los cinco minutos. Su particular obra se mueve por ese cine del underground español donde se incluyen autores como Cavestany, Chema G. Ibarra o el colectivo Los Hijos, virando particularmente hacia la auto-narrativa o el diario fílmico, con propuestas similares a las de Ion de Sosa o uno de sus precursores internacionales, Jonas Mekas. Tras la revelación de Mapa (2012), Siminiani logra experimentar con la ficción y la vida real con notables resultados, que de nuevo logran colarle en salas comerciales, en un más difícil todavía que viene en cierto modo allanado gracias a sorpresas de taquilla como Muchos hijos, un mono y un castillo que acercan el género al público más tradicional. Como ya hiciera en sus cortos y en la citada Mapa, el director santanderino se pone a sí mismo como protagonista-sujeto en sus experimentos fílmicos y exprime sin tapujos su alter ego. En la primera nos proponía ser testigos de un viaje (re)iniciático en buscatracos nace cuando conoció al Flako, el “Robin Hood de Vallecas”. La noticia saltó al telediario cuando este inusual ladrón había logrado colarse en la sucursal de un banco a través de las alcantarillas. Esto facilitó que de nuevo le saliera una película en el propio proceso de buscarla. Apuntes… comienza con el deseo de hacer una película de gánsters, una pasión infantil que retoma con la coyuntura y que curiosamente compara con la propia planificación de un robo. Podríamos decir que es docu-ficción, un falso documental, o simplemente una obra hecha con plena libertad inventiva. Con la estética del cine casero, Siminiani formula un collagede imágenes (de archivo, de clásicos noir, animaciones) que despiertan la curiosidad del espectador más inquieto, manejando elementos de la realidad para conformar una especie de diario de viaje a lo inexplorado. De este cine tan particular “hecho a mano” nace además un proyecto de vida; no solo la que inicia en la propia película (el nacimiento real de su hija), sino la relación que establece con el Flako, ese delincuente convertido en protagonista involuntario de un film que no se proyectaría más allá del salón de casa. Las relaciones, ya sean paterno fíliales o de amistad, son unas de tantas cuestiones que se extraen de la cinta, función para la cual parece que ha sido rodada. El realizador nos invita a reflexionar junto a él acerca de la amistad, del amor, de la familia, como quien a modo de butronero logra explorar las alcantarillas de la creación cinematográfica, para la cual no duda en mojarse, mostrar su vida privada y poner su propia voz (en off). Demuestra de nuevo que el cine se alimenta de la realidad, y que el proceso creativo puede servir como terapia, aprendizaje y crecimiento personal más allá del profesional. Apuntes… captamos la inmediatez, la libertad absoluta de creación y la espontaneidad de las acciones que llevan a cabo los personajes que “interpretan” varios papeles a falta de actores reales. El de Siminiani es cine íntimo, subjetivo y personal, así como universal y al alcance de cualquiera. Un espejo de realidades donde todos poder sentirnos reflejados, incómodos o confortables. También una parodia del ser humano, irónica a ratos, confusa en cada secuencia. Pero así es el cine o la vida.

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