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BON APPETIT: ESMORZAR DE CATEGORIA EN FALLAS

ANDREA GABRIELLI: Como extranjero adoptado y acogido tan cariñosamente por la ciudad de València y sus habitantes, he de reconocer la incomparable calidad de vida que me ha regalado, y por eso les estaré siempre agradecido. Nunca en mi vida he vuelto a considerar la posibilidad de volver a Roma, mi ciudad natal y que tanto amo, pero que se ha convertido en un lugar bastante complicado para vivir. Por otro lado, hay muchas cosas en València que ya son casi elementos indispensables para que mi día a día transcurra, por decirlo de algún modo, con mas alegría y energía y a las cuales me resultaría difícil renunciar. Entre estas cosas, está sin ninguna, duda el Almuerzo Valenciano. Sí, este mágico ritual del Esmorzaret, que muchos desconcertados y desprevenidos turistas observan casi asustados por la contundencia de este momento gastronómico de pausa tan importante para nosotros. Un madrileño, solo por poner un ejemplo, no podría entender que a las 9,30-10 de la mañana, pase lo que pase, hay que interrumpir cualquier trabajo y dedicarse a recuperar energías delante de unos encurtidos y unos cacaos para abrir boca, seguir con un bocadillo impresionante y acabar con un café o cremaet, en fin, lo que sería ya casi una comida normal para cualquier otra persona que no sea de aquí. Se puede almorzar de la manera más tradicional o con un toque gourmet, porqué también, en algo tan clásico, ha habido una evolución y, en muchos casos, muy interesante. Pero, vamos por orden y os voy a indicar algunos de mis sitios favoritos, según las zonas: empezaría con algo clásico en el corazón de los Poblats Marítims.

Bodega La Pascuala (C./Dr. Lluch 299). Aquí sí que el tamaño importa, y este local se ha hecho muy famoso gracias a la descomunal medida de sus bocadillos; su especialidad es la carne de caballo, con la cual elaboran algunos de sus bocatas más exquisitos e históricos. Acabar una entera barra de pan, puede parecer inhumano, pero, creedme, está tan bueno que se hace el sacrificio de buen grado. Hay que pedir número a la entrada, ya que siempre están a tope.

Otro sitio típico en esta zona es la Aldeana 1927 (C./ de Josep Benlliure, 258), un lugar muy tradicional casi con un siglo de edad y que ofrece producto de primerísimo nivel en un acogedor ambiente, rodeados de viejas barricas y donde se escancia vino y vermú a granel, como antaño. Lugar con alma y sabor, de lo mejorcito del barrio.

Un establecimiento que también hace salivar solo al acercarse, es Ca Rakel (C./ del Dr. Lluch, 9), premio Cacau de Oro en 2023 con su bocata “Almussafes”. Es un bar que reserva muchas sorpresas apetitosas. Bocadillos gigantescos repletos de productos exquisitos, tapas fantásticas y una atención de categoría. Id y no os arrepentiréis.

Si dejamos la playa y nos movemos hacia el centro, en la zona de Ruzafa señalaría el Restaurante Torre de Utiel (C./ Donoso Cortés, 8), justo a lado del mercado del barrio. Un sitio tradicional donde, si vamos por allí a comprar algo, nos viene de perlas parar una media horita para descansar a gusto y disfrutar de esa pausa y de su barra rica rica con producto de temporada.

Para los más gourmet, La Chata Ultramarinos (C./ del Literat Azorín, 4) propone una oferta muy variada, a parte de sus magníficos bocadillos como “El Luisito”, “La Cañada Poblet”, “Celestino” o el “Alboraya” y que tenéis que probar. En la Ciutat Vella, cerca del Mercat Central (donde, por cierto el Central Bar de Ricard Camarena es una pasada, aunque según el día de la semana y la hora puede ser complicado encontrar sitio).

En una zona donde más bien la oferta se dirige casi descaradamente al turista, mencionaría El Trocito del Medio (C./ de Blanes, 1) que ha encontrado la medida perfecta entre lo más clásico y algo inovador y puede ser el lugar perfecto donde parar cuando vamos por el centro de compras o solamente para disfrutar de las espléndidas vistas que nos reserva el centro histórico de nuestra ciudad.

Un barrio que está ofreciendo también almuerzos de gran nivel es sin duda Campanar: en esta zona se comen bocadillos muy sustanciosos y de gran calidad. Entre otros, destacaría Los Alpes (C./ del Gravador Enguídanos, 45) donde Juan propone bocatas enormes y exquisitos. Además hace uno de los mejores Cremaets de la ciudad, complemento importantísimo para el cierre ideal de un esmorzaret como Dios manda.

Si queréis algo más gourmet, quizás El Carrer (Pl. de la Església, 16) sea uno de los mejores sitios de la ciudad. Su bocadillo de rabo de toro con yema a baja temperatura es algo que no os podéis imaginar hasta que no lo probéis. Sencillamente increíble. Lamentablemente, se me acaba el espacio a disposición, pero, creedme, hay tantos sitios estupendos en València y en todos los pueblos que la rodean que no hay excusas par disfrutar de un buen almuerzo. No hace falta ninguna excusa, pero en fin, ya casi estamos en Fallas y el salir y disfrutar de cosas buenas y en buena compañía es lo que toca, y desde ya mismo, aún mas.

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