CHARLIZE THERON Y LA IRRUPCIÓN DEL CINE DE ACCIÓN DE MUJERES

PAU VERGARA: El cine de acción anda falto de mujeres. Si eres calvo y te llamas Jason Statham, tienes más posibilidades de protagonizar una película que si llevas faldas y tacones. Y no es que el calvo sea un portento interpretativo, pero la testosterona gusta. Recientemente, Michelle Rodríguez (tuve la oportunidad de conocerla en el año 2000 en Nueva York porque era la compañera de piso de una amiga) se quejaba de que los personajes femeninos de acción no tuvieran el lugar que se merecen. Alguien podría argumentar con cierta razón, que nunca antes en la historia del cine han existido más actrices dando puñetazos que en todas las décadas anteriores. Desde Sigourney Weaver en Alien, una de las primera en demostrar que hay espacio para personajes femeninos en películas de acción y terror espacial, la fantástica Milla Jovovich protagonista absoluta de Resident Evil, la vampira Kate Beckinsale que encarna a Selene en la saga Underworld, Angelina Jolie, en Lara Croft , la dominicana Zoe Zaldana, que dejó su impronta en Piratas del Caribe y la adrenalítica Colombiana, sin olvidar a la Scarlett Johansson de Los Vengadores y más recientemente Ghost in the Shell, son

algunos de los ejemplos que vienen a confirmar que, a cuentagotas, la presencia de mujeres en papeles protagonistas en películas de acción no ha parado de crecer. En este selecto club parece haberse colado, Charlize Theron, que con Atómica, de David Leitch (ver crítica esta semana) se reivindica como parte de esta tradición que se impone sin prisa, pero sin pausa. Hace mucho tiempo que la imagen de la marca Dior había dejado de ser tan solo un rostro bonito. La actriz sudafricana que emigró a Los Ángeles a mediados de los noventa, se ha convertido en una de las actrices más inteligentes, bellas y sensuales del panorama actual. El gran paso de su carrera, donde la descubrimos

como actriz fue en La casa de las normas de la sidra, de Lasse Hallstrom (1999). Allí, junto a Michael Caine y Tobey Maguire dejaba claro que había venido para quedarse. En 2003 protagonizaba Monster, en un radical cambio de registro, algo que le valió un Globo de Oro a mejor actriz dramática y el premio Oscar a la categoría de mejor actriz. A partir de esta fecha complementaría pequeñas producciones, con grandes papeles en películas de orientación más comercial. La pudimos ver En el valle de Elah, de Paul Haggis (2007) y, posteriormente, junto a Will Smith en Hancock (2008). Siguió participando en películas como la inquietante La Carretera,

de John Hillcoat (2009) compartiendo reparto con Viggo Montersen. Y la lista sigue con Blancanieves, de Ruper Sanders (2012), y Prometheus, de Ridley Scott (2012). En cuanto a películas de acción, hace tiempo que Charlize Theron forma parte de este club capaz de repartir leches como el calvo Statham, y persuadir con su sensualidad y su intensa mirada de ojos azules. Lo dejó claro en Aenflux, de Karyn Kusama (2005) y remató con Mad Max, Furia en la carretera, de George Miller (2015) y Fast and Furious 8, de F. Gary Gray (2017). Tiene pendiente de estreno tres películas más. Como se puede ver, su trayectoria es espectacular y no es para menos su presencia en Atómica en la que también figura como productora a través de su empresa Denver&Delilah. Todo hace pensar que este personaje puede tener una segunda parte. Estaremos pendientes de sus futuros trabajos. A ver si finalmente, alguien consigue quitarle el trono a Jason Statham, que ya va siendo hora. Y si es mujer, mucho mejor.

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