EDITORIAL: A PUNTO DE CARAMELO

TURIA: À Punt es, cada vez más, una realidad. La nueva radio pública valenciana ya está emitiendo en pruebas y también se encuentra operativa la página web con enlaces a algunas producciones propias. En el primer semestre de 2018 está previsto que eche a andar la futura televisión. Poner en marcha unos medios públicos de calidad no es labor sencilla. Hacerlo, además, con el lastre de una experiencia como la de Canal 9, de nefasto recuerdo tanto por las burdas manipulaciones y al saqueo a que fue sometida por el PP, como por el traumático cierre decretado por Alberto Fabra, representa una dificultad añadida. En una sociedad democrática, los medios públicos deben de ser la mejor garantía de un pluralismo y una calidad que los privados a menudo distan mucho de respetar. Además, su puesta en funcionamiento será un revulsivo para importantes sectores económicos, como la producción audiovisual o el colectivo de actores, que vieron agravados los efectos de la crisis por el impacto del cierre de Canal 9. Muchas productoras ya se han puesto en marcha con nuevos proyectos de miniseries de ficción, documentales, animación y sitcoms. Si esos deberían ser los objetivos de unos medios públicos, la experiencia demuestra que pasar de la teoría a la práctica encuentra muchos escollos en el camino. El escandaloso control político al que fue sometida la RTVV, o al que sigue estando RTVE, como vienen denunciando los propios trabajadores, son una muestra de ello. La polémica que en los últimos tiempos ha envuelto a TV3 es otro ejemplo a evitar. Por ello, es destacable que la Corporació Valenciana de Mitjans de Comunicació se reivindique como un ente independiente. Otra cosa muy distinta es la campaña mediática que desde la derecha se está impulsando contra À Punt, sin esperar siquiera a que sus emisiones superen la fase de pruebas. O que empiecen en el caso de la televisión. Resulta bochornoso ver cómo desde medios como Las Provincias, que guardaron absoluto silencio ante los desmanes de Canal 9, se carga ahora contra À Punt con la surrealista acusación de “adoctrinar independentistas” por el simple hecho de que haya artistas de tendencia nacionalista entre la música pinchada en la nueva radio. Que sus primeras críticas sean para exigir el veto de personas en un medio público dice mucho de la catadura ética y democrática de quienes lanzan estos mensajes. Frente a estos ataques, À Punt solo puede responder comprometiéndose con su independencia, garantizando a los ciudadanos su derecho a una información veraz y rigurosa y contribuyendo a la cohesión social de la Comunidad Valenciana desde el más absoluto respeto a su pluralidad. El camino para demostrarlo no ha hecho más que empezar.

Escrito por
More from Redacción

EL FILM EGIPCIO “EL INCIDENTE” SE LLEVA LA ESPIGA DE ORO

LAURA PÉREZ: Nunca llueve a gusto de todos, y este año (que...
Leer Más

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *