EDITORIAL:LA DERIVA DE LA NAVES

TURIA:La deriva que venían arrastrando Las Naves desde hacía tiempo ha terminado precipitando la dimisión del responsable político del proyecto, el concejal de València en Comú (ValC) y teniente de alcalde del Ayuntamiento de Valencia, Jordi Peris. Los cambios de filosofía al pasar de ser un espacio cultural a un centro dedicado a la innovación, provocaron vacíos de programación y choque de intereses como el que obligó a salir a diversos colectivos que venían utilizando aquel espacio. El desembarco en Las Naves del personal de Inndea y Crea tras la fusión de ambas fundaciones municipales, agravó esta situación. Además, la auditoría de cuentas arrojó sombras sobre algunos procedimientos utilizados por la dirección. Pero la guinda a todos estos problemas llegó con las recientes informaciones que relacionaban al gerente de Las Naves, Rafael Monterde, con el caso Blasco y el desvío de fondos públicos para la solidaridad. La negativa de Monterde a dimitir como le exigía Peris, llevó al concejal a forzar su destitución. Pero para entonces la polémica política ya era imparable. Y no solo por los ataques de la oposición. Porque junto a los problemas detectados en Las Naves, Peris ha tenido que sufrir la difícil convivencia existente en el seno de ValC, formación instrumental a semejanza de las impulsadas por Ada Codau o Manuela Carmena, promovida en Valencia por independientes como él, junto a Podemos y sectores procedentes de EU. Si la desmovilización de las bases de ValC había llevado a algunos miembros de esta organización a denunciar los intentos de control por sectores próximos a EU, Podemos plantearía la conveniencia de retirarle a Peris el cargo de portavoz municipal en favor de la edil morada María Oliver. Unos días más tarde saltaría el caso Monterde precipitando los acontecimientos. Ante todo ello, Peris presentaba el pasado martes su dimisión como regidor al tiempo que denunciaba el fracaso del proyecto de ValC, aquejado a su juicio por los vicios y las guerras internas de la izquierda tradicional. Aunque la crisis abierta en ValC no parece que vaya a afectar a la estabilidad del gobierno de Joan Ribó, las incertidumbres abiertas a mitad de legislatura en el seno de este sector de la izquierda valenciana podrían ser decisivas con la mirada puesta a medio plazo. En 2015, ValC logró el 10% de los votos y 3 concejales que fueron clave para desplazar a la derecha del Ayuntamiento de Valencia. Su futuro, junto con el de ese 4,7% que votó a EU pero se quedó fuera del consistorio, puede ser crucial en 2019. Recomponer y normalizar ese espacio político es un reto urgente para la pluralidad de la izquierda valenciana y el proyecto de Valencia. Como también lo es recuperar Las Naves como un referente cultural a salvo de las polémicas.

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