LOS PLATOS FORTES DE SUSANA

ANDREA GABRIELI: Comienzo por admitir que no me había enterado hasta ahora del interesantísimo proyecto cultural Wine & Books, promovido por la cadena hotelera Eurostars en todo el territorio español. Una iniciativa destinada sobre todo a apasionados de la lectura y a compartir un momento y encuentro único con autores de gran nivel junto con un buen vino. Lo de siempre: buena compañía, cultura (literatura, música, pintura, fotografía, cine…) y vino, son siempre una combinación perfecta.  Esta idea surgió hace cuatro años y, por lo visto, me perdí unas cuantas charlas con catas muy bonitas.

Bueno, se da el caso que la semana pasada me entero gracias a los caprichos del destino de que nuestra querida compañera, la fantástica escritora Susana Fortes, iba a tener una charla acerca de su último libro Septiembre puede esperar (Planeta 2017) en el ámbito de la iniciativa Wine & Books. Evidentemente no dudé un minuto en apuntarme. Sentía una curiosidad irrefrenable por ver cómo se puede estructurar un evento de este tipo. Llegué al Hotel Eurostars Rey Don Jaime de Valencia y me senté en un salón de actos muy acogedor. Delante, un sencillo escenario con un sillón, una mesita redonda con una botella de agua y una pantalla detrás con la publicidad del evento. Llega Susana, bella como el sol, sencilla y elegante y empieza a contarnos su experiencia, el proceso creativo, el cómo nacen y se desarrollan sus ideas y también de que modo ha podido superar ese miedo a “desnudarse” y a exponer parte de la propia intimidad en pos de una historia. Es el relato de una estudiante gallega, Rebeca, que viaja a Londres para indagar la misteriosa desaparición de la escritora Emily J. Parker en 1955. Unos flashbacks del Londres bajo los bombardeos nazis durante la Segunda Guerra Mundial, el valor de unas mujeres que cambiaron el curso de la historia del siglo pasado y, Emily, la obsesión de Rebeca. Como bien dijo Susana, cuando buscamos algo, en realidad estamos buscándonos a nosotros mismos. Ciertamente todo muy interesante, hasta el momento en el que Susana captura aún más y definitivamente mi atención: su admisión que la génesis de sus obras literarias empieza en la cocina, no solamente como eje de la vida familiar, sino también como laboratorio de ideas, fábrica de inspiraciones e invitaciones a plantear nuevas historias, nuevos personajes, nuevas situaciones y conceptos que fermentan. Es allí donde nace la idea central del libro (que por cierto, os recomiendo sin ninguna duda). Posiblemente, también allí se habrán fraguado de manera directa algunos pasajes de la obra donde tiene un pequeño papel la cocina gallega. Cuando le pregunté, durante la charla, si había algún plato que le inspiraba más que otros en este proceso creativo, ella confesó cándidamente que, aunque sea gallega, y la respuesta más obvia hubiera sido tal vez algún plato de su tierra natal, está loca por la pasta. Casi con un susurro dijo: “una buena carbonara…” La verdad es que no me lo esperaba y, como buen romano que soy, me hizo mucha gracia y corrobora mi forma de pensar acerca de que la cocina no tiene fronteras y que el “nacionalismo”, o mejor dicho el provincianismo, en cocina significa fundamentalmente renunciar a sabores.

Como somos gente que ama gozar de la buena cocina y de los buenos vinos, después de la cata literaria, pasamos a un muy bien organizado cocktail donde tuvimos la ocasión de catar unos vinos y disfrutar de un gustosísimo aperitivo. Honestamente, si el vino hubiera tenido que estar a la altura de la escritora, me imagino que se habrían tenido que pasar con el presupuesto. Personalmente habría elegido un Champagne de fino y elegante perlage con una buena estructura, o, si no os gustan las burbujas, un godello de su tierra, como por ejemplo el de “Gaba do Xil” de la D.O. Valdeorras. En esta ocasión, degustamos un bobal que produce Freixenet en la D.O. Utiel-Requena, el “Beso de Rechenna” (la añada no la pude ver porque no tenía mis gafas, pero creo que tenía que ser un 2016). Un tinto bastante sencillo, con 8 meses de barrica, rico de frutos rojos, suave, fresco y con un toque balsámico.

Disfrutamos de la compañía y de una tarde donde creatividad y sabores se unieron en una combinación mágica. Muy bien por Susana y por quien organiza eventos así. Vino y libros, Wine & books, recordad la cita y no dejéis de asistir, yo seguro no me lo perderé.

 

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