MÚSICA: CONCIERTO DE GENER, SALA MOON

CARLOS PÉREZ DE ZIRIZA: Querían presentar su nuevo disco a lo grande, sin escatimar. En la mejor y más emblemática de las salas de la ciudad: la vieja Roxy. Ahora Moon, el último de los cinco o seis nombres que ha tenido desde que abriera sus puertas hace algo más de 25 años. Y el llenazo total refrendó que el órdago no era un farol. Hace tiempo que venimos diciendo que Gener lo tienen todo para convencer sin reservas: excepcionales melodías, exquisito balance entre tradición y modernidad, imagen rotunda, conexión con su tiempo, maleabilidad estilística, una ironía que permite que su vehemencia expresiva no resulte – ni mucho menos, más bien al contrario – prepotente ni antipática y unos textos excepcionales, responsabilidad directa (además) de un frontmantan pletórico en todos los sentidos como es Carles Chiner. Y un aliento orgánico en cada una de sus grabaciones que supone el mejor sustrato para que sus canciones respiren y magnifiquen su magnetismo sobre el escenario. Podrían haber descarrilado por sobreexcitación, ante la sola visión de un recinto que pocas bandas valencianas podrían reventar hasta sus topes. Pero nada de eso ocurrió. Es más, fieles a su propio instinto, a la necesidad de no repetirse, delegaron el grueso de su concierto en su disco más reciente, el sensacional Cante el precisamente su material más directo, de digestión instantánea ni rápidamente inflamable: hasta los bises, apenas “Valents” (del primero) y “Qui t’estima” (del segundo) se hicieron notar. Logran que cualquier luminaria foránea como Alabama Shakes o Grizzly Bear, o la mejor tradiciónsoul (o blues) rock, ronden por la cabeza de uno sin dejar de admitir su acusada singularidad. En el bis dejaron al personal sonado con su forma de empalmar “Les Dones” con “Convencionals”, y terminaron de noquearlo secuenciando la coda electrónica de la ensoñadora “Penjats d’un núvol” con “Lady”, el petardazo house de los franceses Modjo (de 2001). Al igual que hace un par de años enlazaban “Les Dones” con el “Doo Woop (That Thing)” de Lauryn Hill, pero enfocando el restrovisor a tres años después. Desde la lona, todo eran sonrisas – lógicas – de rendición. Son, huelga decirlo, lo mejor que le ha pasado al pop rock valenciano en muchos años. En justicia, tan solo les faltaría gozar de merecida proyección fuera de nuestro ámbito. Pero fenómenos como el de Manel (esto es, de relativo éxito de un grupo catalanoparlante en todo el estado) parecen difícilmente reeditables en tiempos tan cerriles como los que vivimos. Y la verdad es que uno no se los imagina marcándose un sopa de cabra a estas alturas. Disfrutemos de ellos mientras tengan fuelle.

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