NADAL EN CASA ELS CUPIELLO, de Eduardo de Filippo.-Teatre Micalet

INMA GARÍN: Nadal en Casa Els Cupiello es una fascinante comedia de Eduardo de Filippo (1900- 1984) escrita en 1931 que forma parte de la tradición navideña italiana. El argumento tiene lugar en Nápoles donde Luca Cupiello y su mujer Concetta se preparan para celebrar la Navidad cuando sus hijos Ninuccina y Tommasino complican los preparativos. Ninuccina se ha enamorado del amigo de Tommasino, Vittorio, y quiere abandonar a su marido Nicolino. Luca está preparando el belén, una actividad que le fascina únicamente a él y para la que no encuentra adeptos. La obra, que simboliza con crueldad el fracaso de la familia, fue interpretada por el propio De Filippo hasta finales de los setenta. La lectura que hace Joan Peris es bastante ortodoxa, salvando la disposición de las gradas a tres lados con escena en medio. Además, añade una coreografía al inicio para recrear el ambiente napolitano, que bien podría omitirse, y una invitación a tomar unas avellanas al final. Con todo, J. Peris se ha rodeado de grandes intérpretes, como Bruno Tamarit en el papel del hijo y Ximo Solano en el del yerno, ambos tipos muy conseguidos. Mientras que Cupiello corre a cargo de Josep Manel Casany que compone un padre de familia singular e hiperbólico, no siempre consistente en su postura de torso echado hacia adelante. Su mujer Concetta lo encarna Pilar Almería, cuya interpretación se ajusta más al realismo que la de Cassany, aunque su personaje no es tan resultón. Paula Braguinsky defiende con dignidad, pese a su juventud, el papel de la hija, mientras que Héctor Fuster (tío), Dani Machancoses (médico) y Ciro Maró (amigo de Tomassino) se hacen cargo del resto de los personajes con bastante acierto. La obra en tres actos posee un ritmo trepidante, no siempre conseguido en los cambios escenográficos, y proporciona oportunidades para el lucimiento de todos y cada uno de los actores. Destaca Isabel Requena, la vecina, que con un pequeño papel da vitalidad y fuerza a este personaje secundario. En una obra coral como esta todos cuentan y todos son importantes para el efecto final. Espectáculo muy apropiado para gozar en familia estas Navidades y reír, y disfrutar de uno de los comediógrafos italianos más aplaudidos, después de Goldoni y Pirandello. Sus enredos, bufonadas y caos en torno a la mesa de Nochebuena, bien valen la pena, por más que una visión más personal y contemporánea de las relaciones familiares, así como un mayor trabajo de conjunto de la compañía, y cohesión de los estilos interpretativos hubiera mejorado el resultado.

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