TELEVISIÓN: FIN DE TEMPORADA

VERÓNICA PUIG: Pues eso, que se termina la temporada televisiva. Llegamos a ese periodo en blanco que es el verano, lleno de saldos, repeticiones y todo lo que sea “low cost”. Pero miren lo que esta temporada ha dado de sí…. Para lo bueno, lo malo y lo peor.Y aquí una humilde esclava picapedrera ha estado al pie del cañón catódico, ahora plasmático o LCD. Y claro, aún recuerdo el día que fui a casa de mi abuela y allí estaba, en pleno domingo escuchando El día del Señor en La 2 de TVE que, por si no es suficiente, incluye también el programa Pueblo de Dios. La cadena pública se lleva la palma de fracasos, series retiradas y programas hechos para ir al WC como recordábamos con Hora Punta de Cárdenas. Pero la cosa no terminaba ahí. He hecho un seguimiento de la ficción y la cosa no puede haber ido peor. “El principal problema de TVE, es TVE. No se puede luchar contra las decisiones políticas que, año tras año, han llevado a los niveles más bajos a la marca de la principal tele pública. La culpa no es de las series, ni de las productoras. El origen hay que buscarlo en las decisiones de sus mandamases”. Otro día, allá por el mes de marzo, seguía con el tema: “Desde que Amar en Tiempos revueltos abandonó las sobremesas de TVE, la cadena no ha conseguido encontrar y fidelizar a un público que diariamente congregaba, como mínimo, a dos millones de espectadores. La serie de Diagonal duró siete años en antena y luego migró a Antena 3 con el título Amar es para siempre que sigue resistiendo temporada tras temporada. Cabe apuntar que ese vacío aconteció con el desembarco del PP en la cúpula de TVE. No
veían con buenos ojos tantas series de la posguerra. La República, otra serie de Diagonal, sigue guardada en los cajones esperando el sueño de los justos”. Bien es cierto que Servir y proteger parece consolidarse en la sobremesas y eso es una buena noticia, pero la irrupción y caída de iFamily, una serie de las de antes, y más recientemente La Pelu quería, que ha durado una semana con unos pésimos datos de audiencia, revelan la mala gestión de los contenidos de la cadena pública que no da pie con bola. Recordaba el deleznable programa de La Sexta y Mega, el Chiringuito de jugones que me dejó noqueada durante varios días. Hemos seguido con atención también la competencia informativa entre Al Rojo vivo, dirigido por García Ferreras y Las mañanas de cuatro, de Javier Ruiz. No podíamos dejar de abordar la irrupción de los nuevos modelos de televisión y cómo “Netflix está rompiendo los modos clásicos de comercialización de los contenidos y hasta que eso se asuma y se normalice continuarán apareciendo conflictos”. Y también ha habido mucha calidad como los programas de Jordi Évole y su Salvados, con una inquietante entrevista al comisario Villarejo. También Cristina Pardo y sus Malas compañías. La sección ha dado para mucho más y no cabe en el resumen. Ahora me voy a dar un chapuzón en la piscina y descansar estos días. La sección volverá en septiembre. Disfruten el verano. Siempre para servirles.

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