TELEVISIÓN: LA SEXTA COLUMNA Y LOS ABOGADOS DE ATOCHA

ATENTADO ATOCHA 1977 ENTIERRO DE LOS ABOGADOS ASESINADOS FOTO ANTONIO F NAVAS LAE

VERÓNICA PUIG: Ya no salgo los viernes. Me quedo en casa con mantita. Como hace tanto frío me preparo una infusión y me pongo a ver qué hay en la tele. Mis amigas, compañeras de piso, me dicen que me estoy haciendo vieja porque bebo poleo-menta y no chupitos de pacharán. El viernes pasado puse ese programa de La Sexta llamado La sexta columna, que suele tratar temas monográficos de actualidad, al estilo Informe Semanal, pero más ameno y mejor montado. Siempre me da pereza verlo, pero al final termino enganchada. El último programa lo dedicó al asesinato de los abogados de Atocha y tengo que decir que me pareció un reportaje digno de enmarcarlo para

enseñarlo a los alumnos de un instituto o centros educativos. Cuando yo nací, la democracia ya estaba ahí. Como tantos otros españoles me la encontré hecha. Pero no siempre fue así. Hubo que lucharla y pelearla. Eso es lo que hicieron los abogados de Atocha, que murieron por
defender la democracia y su sistema político con un alto coste. El reportaje se mueve al ritmo de la música, rescatando imágenes de archivo y recogiendo los testimonios de mujeres fundamentales como Cristina Almeida o Manuela Carmena. La pieza pone los pelos de punta. En plena transición, con un PCE aún no legalizado, un estamento militar franquista y golpista (ya en 1978) y una extrema derecha fuerte, se podía decir que el antiguo régimen estaba de todo menos muerto. Aquella negociación que fue la Transición, fue un pacto a regañadientes de las estructuras de la dictadura. Su modelo no era la democracia, ni el multipartidismo, ni las libertades. Mucho menos tener un PCE legalizado o un estado aconfesional. Franco murió llenando estadios como el Bernabéu, celebrando el 1 de Mayo, la fiesta de los trabajadores, organizada por El Sindicato Vertical, el único autorizado y copado por falangistas, y abarrotando la Plaza de Oriente. No eran

masas las que se manifestaban pidiendo democracia, más bien justo lo contrario. Por eso es injusto decir que el PCE se bajó los pantalones en la Transición. Se hizo lo que se pudo y como se pudo y juzgar aquellos hechos desde la tranquilidad de un despacho en una facultad de políticas o desde el escaño del Parlamento Español, es una ofensa, hasta una provocación a la memoria de mucha gente que, como los abogados de Atocha, dieron su vida precisamente por la democracia y las libertades. Entre la emoción de tanta imagen y testimonio, llaman la atención datos como que la seguridad del entierro fue organizada por el PCE, que seguía en la clandestinidad. Aquel acto fue tan ejemplar, mantuvieron una sangre fría y una disciplina tan férrea que evitara provocaciones que fue clave para su posterior legalización. Y sí, aquella Transición fue imperfecta, llena de contradicciones, como que el juez encargado de juzgar a los asesinos de ultraderecha, hubo que relevarlo por su parcialidad. Así que me emocioné viendo el programa. Vale la pena revisarlo en su web. Y ahora termino mi poleo con un chupito de pacharán para combatir el frío polar que azota Valencia.

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