El pasado 30 de marzo se estrenó en la sede de la Universidad de Alicante el documental Dins dels teus ulls, un largometraje que deshace la imagen frívola que arrastra la capital de la Costa Blanca. Su directora, Silvia García Ponzoda, ganó el Premio Especial del Jurado del Festival de Cine de la Mujer de San Diego con Palabra de mujer, su anterior documental. Dins dels teus ulls es el trabajo más personal de todos los que ha realizado hasta ahora porque, al tratar con la desmemoria de su ciudad, ha tenido la oportunidad de indagar en sus propias raíces.
¿El hecho de que sea el más personal de tus proyectos lo convierte también en el más gratificante?
No necesariamente. Si es el más personal de mis documentales es porque no refleja solamente lo que ocurrió en Alicante durante la Guerra Civil, sino también un mundo que está desapareciendo, una lengua que se extingue. Para mí era una cuenta pendiente hablar de un Alicante que ya no existe, rescatar un mundo que se pierde y que yo reconozco a través de mis recuerdos. Era una cuenta pendiente homenajear a la generación de mis abuelos. Cuando haces un documental tratas con personas que te abren su corazón, te dejan entrar en sus vidas y aprender de sus experiencias y eso siempre es gratificante. En este caso la implicación emocional era mayor porque el tema no me es ajeno, son cosas que han afectado a mi familia, a mi ciudad.
¿Has encontrado más ganas o más miedo de contar y revivir el pasado?
Encontré, en general, muchas ganas de contar. Sólo la mujer que nos da las indicaciones para llegar al campo de concentración de Albatera tuvo miedo de posicionarse, su opinión podría traerle problemas de convivencia en un entorno aldeano y quiso evitarlo. Pero es necesario recordar, hay que conocer la Historia para comprender el presente. Los jóvenes que no conozcan lo que pasó en la Segunda Guerra Mundial, por ejemplo, difícilmente podrán entender las actuales relaciones entre los países que participaron en ella. Lo mismo sucede con nuestra Guerra Civil. Y lo sorprendente es que no hay rencor en gente que quedó marcada y que perdió su profesión.
¿Por qué crees que los alcaldes socialistas que ha tenido Alicante no eliminaron de sus calles los nombres que exaltaban el franquismo ni erigieron memoriales en los lugares emblemáticos del final de la Guerra Civil?
Sin tratar de justificar su pasividad, creo que las heridas estaban más frescas y no teníamos leyes tan explícitas como las actuales. No puede ser que una ciudad que vivió un drama humano como el que se produjo en el puerto de Alicante el 30 de marzo de 1939 no tenga un monumento que lo recuerde. Tampoco es de recibo que el General Millán Astray, enemigo declarado de la inteligencia, tenga una calle.
¿Qué tipo de ayuda has recibido por parte de la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Alicante?
El largometraje es una producción del Taller Digital de la Universidad de Alicante y el Vicerrectorado de Extensión Universitaria. El Ayuntamiento me dio permiso para utilizar imágenes del Archivo Municipal de Alicante, tampoco solicité nada más. He querido trabajar con absoluta libertad, mantener mi independencia. Los agradecimientos van dirigidos sobre todo al equipo, especialmente al ilustrador Manuel Biosca, al montador José Manuel Martínez y al músico José Bornay.
El documental está dedicado a una generación que está desapareciendo y que se lleva consigo valiosísimos testimonios, ¿por qué destacas especialmente a una de tus abuelas?
Está dedicado a todos nuestros mayores, que vieron tanto y nos contaron tan poco. Mi abuela Remedios tenía veinte años cuando se bombardeó el Mercado Central y perdió a uno de sus hermanos pequeños aquel día. Ella fue la que más me contó.
MARTA CASTILLO |