Aspecto de la exposición "Darfur. Imágenes contra la impunidad", que se presenta en Alicante (Foto: M.C.).
EL CONTINENTE HUMILLADO
 

La inmensa complejidad étnica, política y religiosa del continente africano es obviada sistemáticamente por nuestros medios de comunicación, aquejados desde siempre por el mal del eurocentrismo. También la tiranía del espectáculo deforma grotescamente las noticias que nos llegan de África, centradas generalmente en detalles cruentos sobre los múltiples conflictos armados que sufre el continente, pero eludiendo siempre profundizar en las causas de los mismos. Porque hay una pregunta atroz que subyace detrás de todos ellos. Una pregunta que recorre cada una de las ochenta imágenes de la exposición fotográfica Darfur. Imágenes contra la impunidad, que permanecerá abierta en Alicante hasta el próximo diez de enero. Las fotografías de Lynsey Addario, Stanley Greene y Álvaro Ybarra Zavala nos acercan a una población sudanesa que carece de alimentos, de atención médica, de vivienda o de la más básica asistencia jurídica. Carecen de todo excepto de armas. Y esas son las preguntas que dispara cada imagen: ¿por qué llegan las armas con tanta facilidad mientras los alimentos y las medicinas encuentran tantas dificultades para arribar?, ¿por qué los canales de distribución funcionan cuando se trata de artefactos para la muerte y se llenan de trabas cuando se trata de salvar vidas?, ¿quién se beneficia de que África se ateste de niños famélicos que portan rifles?
Durante la guerra civil del Chad las armas llegaban a la zona gracias a EEUU, Francia e Israel por un lado, y a Libia y la Unión Soviética por otro. El Ejército de Liberación Popular de Sudán (SPLA) se entrenaba en la escuela de las Fuerzas Especiales de EEUU en Fort Benning, Georgia. Sudán cuenta con yacimientos de explotación barata que podrían albergar el 10% de las reservas mundiales de crudo. China negoció con el gobierno islamista de Jartum, que mantiene en su puesto al ministro sudanés de Asuntos Humanitarios condenado por el Tribunal de La Haya, para obtener petróleo a cambio de armas e instrucción para luchar contra el sur. Nada de esto se explicó en la campaña Save Darfur.
Los ataques al personal internacional en Darfur no cesan tras casi siete años de guerra y el gobierno sudanés expulsó en marzo a trece ONG internacionales. Según Ban Ki-moon, secretario general de la ONU, esta situación ha provocado la suspensión de algunas actividades y programas de la comunidad humanitaria en la región. Las imágenes de la exposición, tomadas entre agosto de 2008 y abril de 2009, hablan de campos de refugiados en los que las agresiones sexuales a mujeres y niñas son un fenómeno generalizado. Hablan de los yanyauid, ganaderos árabes nómadas organizados como fuerza paramilitar que por las noches arrasan los poblados de los agricultores negros.
Paralelamente, el Sida mata diariamente a 6.000 personas en África y millones de niños quedan huérfanos a causa de esta enfermedad. Y mientras el organismo de Naciones Unidas para el Sida (ONUSIDA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) consideran que el preservativo es la mejor herramienta para frenar el contagio y critican severamente la actitud de la Iglesia católica frente al tema, la cadena de televisión Intereconomía asegura que el uso del preservativo es pernicioso en África. Aduce motivos que, no sólo son un insulto a la inteligencia, sino una manera hiriente de mofarse del sufrimiento de un continente extenuado por la humillación. “Muchos habitantes de zonas rurales del continente negro tienen unas manos que pueden ser no aptas para la manipulación del preservativo”, explica el presunto periodista en una exhibición de racismo sin parangón. Puede que Intereconomía quiera aprovechar la reciente celebración del Día Internacional de la Lucha contra el Sida para reivindicar el surgimiento de una nueva Organización Mundial contra la Salud. Grande y Libre, por supuesto.

MARTA CASTILLO