Agradezco al profesor José Ramos su carta, publicada la semana pasada en esta sección, en la que precisa y aclara algunos de los factores que, según él, han influido en que ninguna universidad valenciana haya sido merecedora, por ahora, del título de Campus de Excelencia.
A veces, la brevedad de la Plaza Redonda y querer ser crónica de nuestra actualidad más próxima me obliga a tratar de forma tal vez demasiado superficial algunos temas. En todo caso, la Plaza publicada en la Turia nº 2.393, correspondiente a la semana del 11 al 17 de diciembre, no tenía intención de profundizar en esta cuestión —lo dejo para personas como usted más conocedoras de la materia—, más bien era una aproximación desde el punto de vista ciudadano, con toda la carga de frustración colectiva que conlleva. Por eso le agradezco su aportación.
En el diario El País del viernes 18 de diciembre José Pío Beltrán, actual director de la sección valenciana del CSIC, también se pronuncia sobre esta cuestión en una entrevista de Ignacio Zafra. Suscribo sus palabras: “No se hizo una cosa que era un mandato del Ministerio [de Educación]. No se presentó un proyecto único. Ahora bien, cuando uno habla con los actores, y en esto no tengo un conocimiento preciso, se encuentra con que quizás no les dieron la información adecuada. Aparte de eso, hay una larga historia de competencia, en mi modesta opinión, mal entendida. (…) En las dos universidades de Valencia ha habido una historia larga de desencuentros. Justificados en su día por el ex rector [de la Politécnica] Justo Nieto con el argumento de que si él no se hubiera comportado así, el monstruo de la Universitat de València no le hubiera dejado eclosionar. El caso es que la época Nieto acabó afortunadamente en ese sentido, porque también tuvo más cosas. Y es el momento de que colaboren en lo que tienen que colaborar y compitan en lo que deban competir. Hay cancha para todo.”
Urbano García
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