Querido Casto:
Mi adicción al Facebook me ocupa casi todo el tiempo de que dispongo. He de reconocer que me he enganchado a la red social más poblada del mundo pese a que sus directrices sean de lo más beato. Parece como si los rectores del Facebook, que están en Palo Alto, California, tuvieran como consejeros a Rouco Varela, los obispos y los contertulios de la COPE, debido al afán que emplean a la hora de censurar contenidos de tipo picante en los enlaces o comentarios.
Menos mal que vivimos en un país sin tantos remilgos como los que tiene el Facebook para las cosas de sexo. Tanto como para que, de un tiempo a esta parte, se hayan puesto otra vez de moda las biografías de actores y actrices porno. Una moda que, como sabrás, inició Nacho Vidal cuando el periodista David Barba publicó el libro en el que contaba la vida de la estrella del porno nacida en Mataró y criada en Enguera. La última novedad en el mercado, en lo que a vidas ejemplares de las figuras del cine X, es el libro en el que Lesly Kiss narra su atormentada vida. Se llama “Nacida inocente”, que es un título que remite a aquella obra escrita más de 35 años en la que, a través de las andanzas de una joven con tortuoso pasado, se retrata el drama de los reformatorios juveniles y que dio lugar a un subgénero literario propio con libros como “Motín en el reformatorio”, “Pregúntale a Alicia”, “Lo ha dicho Harriet” o “Las cuatro libertades de Ana B.”. Todos ellas obras que forman parte de mi particular panteón de literatura basura.
En el libro de Lesly no hay referencias a reformatorios ni cárceles juveniles. No es un relato ejemplar ni una obra de denuncia de nada. Es la biografía sincera y abierta de una mujer cuya vida ha estado marcada por una tragedia familiar a la que asistió como testigo involuntario con apenas un año de edad. Cuando su padre mató a su madre y, después, se suicidó de un disparo en la cabeza delante de la mirada inocente de la hija de ambos. Esa hija era Kira, una niña que, tras ese desgraciado estreno en la vida, hubo de soportar los malos tratos de su abuela y tutora, los abusos de sus novios, la incomprensión de su familia y la indefensión ante un mercado de trabajo en el que, a los menos favorecidos, les quedan los oficios más degradantes. Hasta que un día, Kira se topó con el porno y, pese a no tener vocación de actriz X, descubrió que esa profesión era una manera bien digna de ganarse la vida. Se transformó en Lesly Kiss y se convirtió, en sólo tres años de trabajo en la industria española de entretenimiento para adultos, en un referente para el sector. Porque Lesly, como buena profesional, no se limitó a follar delante de las cámaras ni a poner cara de vicio, como hacen la mayoría de las nuevas actrices que han surgido en los últimos años dentro del firmamento X en nuestro país, sino que era una buena actriz, capaz de meterse en los personajes de aquellas películas en las que tenía que interpretar papeles dramáticos y de hacerlo con bastante soltura. De hecho, nuestro común amigo Sigfrid Monleón la contrató hace sólo unas semanas para hacer una pequeña aparición en su última película El cónsul de Sodoma, en la que Lesly interpreta a una prostituta que comparte cama con dos marineros y Jaime Gil de Biedma, el personaje principal de la película encarnado por Jordi Mollà.
Uno podría pensar que el principal valor de las biografías de estrellas del porno son sus ilustraciones. Esas entrañables fotos en las que quienes son los dioses y diosas del sexo aparecen vestidos para tomar la primera comunión, en sus años mozos cuando cumplieron el servicio militar o el día en que fueron proclamadas reinas de las fiestas de su pueblo. Pero “Nacida inocente” es un libro sin fotos. En él, el texto, el desgarrador relato que Lesly hace de su vida, sirve para sustentar una obra que se lee desde el estremecimiento, como esas películas de Ken Loach en las que te preguntas qué más le puede suceder a la protagonista para que su vida sea más desgraciada todavía. No es, pues, una biografía al uso ni un libro amable, sino el testimonio de una vida aterradora que ahora rinde cuentas, cuando mucha gente puede identificar a aquella niña desgraciada con la actriz porno que responde al nombre de Lesly Kiss.
Un saludo
FRANK LASECCA |