Portada de la desaparecida revista "Chic" de septiembre de 1995.
PORNO DE PAPEL
 

Querido Casto:
No sé si es la primavera, que me altera la sangre y otros fluidos corporales, o que, leyendo tu crónica sobre el Festival de Málaga, me ha entrado un súbito ataque de añoranza de los años en los que hicimos el malagón por la ciudad andaluza, pero llevo unos días un tanto nostálgico. No recuerdo bien si fue Zapatero o Zaplana (por Z empezaba seguro) el que dijo aquello de que “cualquier tiempo pasado fue mejor”, pero es una frase que suscribo, rubrico y defiendo como si en ello me fuera la vida.
Mi vena nostálgica, como te puedes suponer, tiene que ver con el porno. Echo de menos los tiempos en los que, en España, se publicaban revistas de información sobre cine X, en una época en la que el porno nacional todavía era un bebé que daba sus primeros pasos. A mediados de los 90, José María Ponce, impulsor del cine para adultos en España, dirigía las ediciones para nuestro país de las revistas “Chic” y “Hustler”, verdaderos referentes en cuanto a la información pornográfica en una década en la que la Turia era el único medio no especializado que ofrecía información sobre el tema. En aquellos tiempos, hablar de porno era sumergirse en las catacumbas de la cutre producción que se realizaba en nuestro país y hacer malabarismos con la escasa información que aquí llegaba sobre las novedades del circuito norteamericano. Para la mayoría de los mortales, Zara Whites no era la actriz de cine X más importante de Europa, sino una prima lejana de Amancio Ortega que se había prestado a ceder su nombre al empresario gallego para que montara una cadena de tiendas.
Bajo el auspicio de Ponce, “Chic” y “Hustler” alumbraron una generación de periodistas que, por primera vez, hablaban de cine X como si hablaran de películas de vaqueros. Manuel Valencia, Marco Aurelio Bevià, Rubén Lardín, Hernán Migoya, Agustí Díez o Ramón Llubià eran algunas firmas lascivas que se convirtieron en pioneras en el periodismo pornográfico en España, mientras que Joe y Tillín Cuadrado se ocupaban de que el diseño de las revistas fuera atractivo. Gracias a “Chic” y “Hustler” supimos de las muertes de Michel Ricaud o Savannah, de la dimensión mítica de Gerard Damiano o de que Rocco Siffredi planeaba rodar películas en España. Ponce dejó la dirección de ambas revistas en 1997, cuando las dos cabeceras decidieron nutrirse de los contenidos gráficos que llegaban de sus originales norteamericanos, y el porno español se quedó sin nadie que hablara de él. Sólo “Hot Vidéo”, la franquicia de la famosa revista francesa especializada en erotismo, aguantó el tirón. Pero no era lo mismo.
Durante algunos años, “Interviu” y “Primera Línea” mantuvieron la llama encendida con eventuales reportajes sobre la actividad del cine X en España. Actividad que crecía a pasos agigantados. Pero hubo de llegar la crisis del papel y el “boom” de internet para que se produjera la resurrección del periodismo pornográfico. Desde hace unos pocos años, han surgido en la red páginas dedicadas a la información sobre lo que ocurre en el universo X, como complemento a las millones de web que alberga internet con contenidos eróticos. La más interesante de todas ellas es “Pornoticiero” (www.pornoticiero.c om), diseñada como una revista tradicional y que contiene desde críticas de películas hasta noticias, historias relacionadas con el porno o temas de actualidad. Algo más veterana es “Estrellas del porno” (www.estrellasdelporno.com), una página con diseño cercano al blog que ofrece información sobre cine X, entrevistas y reportajes sobre el sector. La veterana “Milkyway” (www.milkywaychannel.com), una de las pioneras de la información pornográfica por internet en nuestro país, parece haberse quedado un poco atrás por culpa de su escaso dinamismo, ya que una web de estas características exige un esfuerzo de actualización diario que dicha página descuida.
En fin, amigo Casto, que los tiempos de “Chic” y “Hustler”, de páginas pegadas por el uso y revistas a todo color, han pasado a mejor vida. Pero la red ha recuperado, afortunadamente, la buena costumbre de tenernos informados sobre lo que se cuece en el porno por el mundo. Y, si con una mano manejamos el ratón, siempre nos queda la otra libre. Un saludo.

FRANK LASECCA