Aviso para frikis, zinéfilos, piojos, garrapatas, sabandijas y otras subespecies del alegre cachondeo y del malvivir: “De orden del señor alcalde, se hace saber que dentro del ciclo Alrededor de la Medianoche de la Mostra de València, el próximo sábado 17 de octubre a las 23,00 horas en Cinestudio d’Or (Almirante Cadarso, 31) se celebra El Combate del Siglo, una espectacular velada cinematográfica en la que se enfrentarán las películas de nuestro compañero Manuel Valencia Manolín y del indómito púgil andaluz Pedro Temboury Perita de Málaga.
El combate del siglo es un maratón de cine psicotrópico que durará algo más de cuatro horas y en el que se proyectarán los dos largometrajes de Temboury (Karate a muerte en Torremolinos y Ellos robaron la picha de Hitler) y las películas en diversos formatos de Manuel Valencia (Manolín, Mi madre se llama Sagrario, Cosas que hacen que la vida merezca la pena, Náufragos y Peñíscola Mon Amour). Está previsto que se pueda entrar y salir sin problemas de la sala de proyección para tomar el aire, fumarse un cigarrito o zamparse unas cuantas birras. Con esta medida se intenta que la alegre muchachada zinéfila no se deshidrate, vea las películas en perfecto estado de enajenación etílica y pueda estirar un rato las ancas o las piernas. Así el palizón de cine será menos agotador.
Las proyecciones cinematográficas de medianoche, como El combate del siglo organizado por la Mostra, se denominan sesiones golfas en nuestro país, puesto que se da por entendido que su público espectador es bastante golfo y noctámbulo, poco proclive a madrugar para acudir puntualmente a clase, el trabajo o la oficina del paro, bullicioso y vocinglero en el cine y nada respetuoso de las normas de urbanismo y decencia que se deben mantener durante el pase de una película. También es un público sin prejuicios cinematográficos, auténtico devorador de cine basura, ávido consumidor de rarezas fílmicas, devoto del peor cine fantástico y de terror de serie B pero también de otros subgéneros marginales como la nunsplotation (cine de explotación erótica monjil), el cine de terror nuclear apocalíptico o las caníbal movies. El público adicto a las sesiones golfas puede tragarse de una sentada y sin inmutarse películas tan curiosas como La educación sexual de una adolescencia pervertida (1976), Aquelarre sangriento (1972), Bermudas: la cueva de los tiburones (1978), La madre superiora del pecado (1974) o La pícara, el truhán y otras cosas que contar (1972).
En época de Jorge Berlanga, la Mostra ya organizó sesiones golfas de medianoche con películas protagonizadas por mitos eróticos mediterráneos de serie B como Helga Liné, Edwige Fenech, Daliah Lavi, Dalila Di Lazaro o Sylva Koscina. Sin embargo, aquellas sesiones no tenían el carácter de auténtico maratón de cine ininterrumpido durante cuatro o cinco horas, como en la sesiones golfas del ciclo Alrededor de la Medianoche. Al margen del interés marciano y la calidad cinematográfica de las películas (la Turia no dudaría en calificarlas con un 5) incluidas en El combate del siglo, las excéntricas, díscolas e imprevisibles personalidades de Pedro Temboury y Manuel Valencia pueden deparar al selecto público del Cinestudio d’Or más de una sorpresa cuando salgan a presentar sus bizarras películas en el cuadrilátero del estrado. Ambos púgiles tienen tanto ingenio como pegada, sus chascarrillos y ocurrencias son como un buen gancho de derecha. Os invito a todos, queridos frikis, yo estaré por allí, seguramente tomándome una cerveza.
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