Querido Casto:
A mí también me ha costado más de una semana recuperarme de la frenética actividad de la Mostra. Hasta el punto de que, en mis más terribles pesadillas, todavía se me aparecen tres invitados a los que tengo que acompañar a comer, moderar una interesante tertulia en la que intervienen ellos hablando sobre la importancia del plano medio en las películas croatas de la década pasada y he de cerrar todos los bares de Valencia hablando sobre el futuro del audiovisual en los Balcanes. Afortunadamente, cuando despierto, me doy cuenta de que mi subconsciente todavía está instalado en los días de la Mostra, mientras que mi consciente ya ha salido de dicho trance.
En estas dos semanas de descanso, me he topado con un curioso fenómeno cinematográfico que quiero recomendarte. Hace unos días, en mis navegaciones sin brújula por el proceloso océano virtual de internet, encontré una especie de iceberg que me llamó la atención. Se trataba de la película Paranormal activity, un filme hecho sólo con 10.000 dólares (unos 7.000 euros, es decir, el valor de uno de los trajes de nuestro presidente) que lleva colgado en la red desde hace más de un año. Es obra del director norteamericano de origen israelí Oren Peli, quien escribió el guión, la produjo con sus ahorros y la dirigió, durante una semana de rodaje, en un chalet de las afueras de San Diego. La película, en la que aparecen sólo cuatro actores, cuenta la historia de una pareja joven, formada por Micah y Katie, que percibe que en su casa se producen fenómenos paranormales y, en vez de salir corriendo e instalarse en un piso de protección oficial para huir de dicha maldición, compra una cámara de vídeo de HD con el fin de registrar tan extrañas actividades. Está rodada en vídeo, manteniendo en todo momento el punto de vista subjetivo de la cámara casera, y da bastante mal rollo, ya que la sensación de claustrofobia que transmite llega a enganchar al espectador.
Paranormal activity no pasaría de ser uno de esos filmes de un francotirador que, con sus propios medios, busca notoriedad a través de internet entre amantes del cine de terror, cinéfagos impenitentes, frikis compulsivos y curiosos ávidos del cine hecho con cuatro duros, si no fuera porque se ha convertido en un “sleeper”, uno de esos fenómenos de masas inesperados que hace que el espectador se reconcilie con el cine de bajo presupuesto. Tras sus primeros pases amiguetiles, en sesiones nocturnas en colegios universitarios, Paramount, por medio del estudio Dreamworks, se hizo con los derechos de la película para explotar la idea: harían un remake con actores conocidos y destinarían el original al mercado del dvd, al que parecía condenada la cinta de Peli. Sin embargo, el boca a boca comenzó a funcionar gracias a una avispada estrategia comercial de la Paramount para distribuirla en cines convencionales a modo de prueba. En la página oficial del filme (www.paranormalactivity-movie. com) instaló un enlace para que cualquiera pudiera solicitar que la película se exhibiera en los cines de la ciudad. La respuesta fue inmediata. Más de un millón de internautas demandaron ver la cinta y, hace dos semanas, Paranormal activity llegó a los cines norteamericanos para erigirse en el gran bombazo de taquilla del año: en su primer fin de semana recaudó 22 millones de dólares, ahora ya ha superado los 60.
La inquietante película de Peli, en la que no hay litros de sangre, ni fuegos artificiales ni efectos digitales impactantes, sólo dos personas que viven en una casa sometidas a los designios de un extraño habitante paranormal, recoge el testigo de otros filmes que, partiendo de presupuestos irrisorios, como El proyecto de la bruja de Blair o Clerks, llegaron a trascender las limitaciones con las que estaba hechos para convertirse en minas de oro a la vez que en filmes de culto. A España llegará el 27 de noviembre. Si no la has visto antes en internet, te recomiendo que no te la pierdas.
Un saludo
FRANK LASECCA |