A Amaia Salamanca la conozco de su debut en la demencial FUGA DE CEREBROS.
YOGURINES DESNATADOS SIN AZÚCAR
 

Querido Frank: Ya me he apuntado en mi libreta Enri de hojas cuadriculadas (no tengo BlackBerry y tampoco sabría cómo utilizarla) que debo acordarme de ver tu recomendada película…. ¡Joder, ya se me ha olvidado el nombre! Espera que lo vea en la libreta. Ah, sí…se llama… Paranormal Activity y es una peli de terror, aunque últimamente soporto bastante mal el género del susto y el chillido e incluso sufro taquicardias y no puedo dormir por la noche cada vez que se me aparecen Esperanza Aguirre o Leire Pajín en la tele con su actividad política paranormal. Mi dependencia de la libreta Enri se debe a que estoy perdiendo memoria y que tengo que apuntármelo todo para que no se me olvide nada. Otro síntoma preocupante del inicio de mi tránsito hacia la tercera edad es que no conozco a ningún actor joven de los que salen en las series televisivas españolas. En todo caso, creo que tú y muchos de nuestros lectores adultos tendríais el mismo problema. Voy a proponerte una pequeña prueba.
Recordarás que durante la celebración de la pasada Mostra, se organizó en la Plaza del Patriarca el encuentro solidario contra el hambre mundial “No Hunger” (reseñado en la Turia la semana pasada), en el que firmaron autógrafos los jóvenes actores Úrsula Corberó, Javier Calvo, Andrea Duro, Gonzalo Ramos, Elena Furiase, Eduardo Velasco, Cristina Castaño, Armando del Río, Juan Alfonso Baptista y Marian Aguilera, entre otros. ¿Podrías decirme cuántos de estos diez nombres conoces? ¿En qué series televisivas trabajan actualmente cada uno de ellos?
Ignoro las respuestas y si mis dos preguntas fuesen un examen, mi nota sería cero, pero dudo mucho de que tú y nuestros lectores no adolescentes alcanzaseis el aprobado. Creo que la única representante de la nueva generación de actores televisivos que conozco es Lluvia Rojo (Cuéntame), pero porque hemos coincidido en varios festivales, Lluvia ha trabajado en una docena de películas y ya no es ninguna adolescente: tiene 33 años. También sé quién es Amaia Salamanca, aunque nunca he visto Sin tetas no hay paraíso. Ni ganas. A la hermosa Amaia, la vi por primera vez en su debut cinematográfico en la demencial Fuga de cerebros (2009) y posteriormente he vuelto a verla ligera de ropa en la revista FHM y en algunas páginas en Internet para viejos verdes y desdentados (moi même).
Mi supina ignorancia en cuanto a los nuevos rostros de la ficción televisiva nacional se debe a que no me interesan nada series como Física o Química, El internado, Sin tetas no hay paraíso o 60/90, tal vez porque son productos orientados fundamentalmente hacia un público con acné juvenil y la hormona alborotada (la mía está en coma irreversible) o porque no tengo la constancia para seguirlas cada semana ni la memoria para recordar su horario de emisión. En las pocas ocasiones que me he detenido en algunas de estas series, me ha dado la sensación de que sus jóvenes protagonistas no tienen sangre (como diría Lloréns), actúan de forma tan maquinal como insulsa y no vocalizan, tal vez porque llevan un chicle en la boca por exigencias del guión o porque hablan en el sintético idioma de los mensajes SMS del móvil.
En un momento de esplendor para las series televisivas, cuando aseguran que la creatividad se ha trasladado del cine a la televisión, ni siquiera consigo engancharme a las series norteamericanas de culto, pese a que tú y otros amigos devoradores de ficción televisiva de calidad (Encarna Jiménez, Jovi Ballester, Lluis Fernández) me habéis recomendado títulos como House, The Office, Mad Men, Bones, Californication, Los Soprano, Las chicas Gilmore, Me llamo Earl, Comprar papel higiénico y Llamar al camello. La verdad es que soy un antiguo y prefiero ver todas aquellas películas de cine clásico que aún no he visto o los filmes de basura psicotrónica que guardo en el contenedor radiactivo de mi disco duro, como El charro de las calaveras (1965), Sangre de vírgenes (1967), La guerra de las galaxias turca (1984) y E.T Porno (1995). En vez de averiguar en la tele si los jóvenes Javier Calvo y Gonzalo Ramos han aprobado física o química, prefiero rendir homenaje al gran José Luís López Vásquez buscando algunas de sus películas que aún no he podido ver. Un abrazo senil.

CASTO ESCÓPICO