El tarot nació como un juego de cartas en la Italia del siglo XIV (Foto: Turia).
EL TAROT DE LOS TARADOS
 

Querido Frank: Como comentabas la semana pasada, la celebración del vigésimo aniversario del fanzine 2000 Maníacos, de nuestro querido Manuel Valencia, ha sido motivo de orgullo y honda satisfacción no sólo para quienes hemos colaborado (sin cobrar) en sus páginas, sino también para sus miles de lectores psicotrónicos y seguidores paranormales. Precisamente, la paranormalidad, tan cerca casi siempre de la subnormalidad, ha ocupado mi interés en esto últimos días, puesto que he descubierto una fascinante y pintoresca colección de libros denominada ¡Vaya timo!, en la que diversos periodistas, profesores universitarios y divulgadores científicos desmontan con sentido crítico y bastante humor los temas fundamentales de todo aquello que se sitúa en el ámbito confuso y oscuro de la fe y las creencias (algunas bastante marcianas) y fuera de la razón, el sentido común y la sensatez, como la parasicología, las religiones, los ovnis, las abducciones, los vampiros, el creacionismo, la conspiración lunar e incluso el yeti o la sábana santa. Resulta curioso el nombre coloquial de la colección, puesto que los libros que la conforman (todos contienen la coletilla “¡vaya timo!” en su título) abordan con seriedad científica temas que no tienen ninguna seriedad ni fundamento científico, pero que son enormemente populares y gozan de millones de seguidores incautos y fanáticos creyentes. La colección ¡Vaya timo! forma parte del catálogo de la editorial navarra Laetoli (especializada en literatura científica) y es una iniciativa del profesor Javier Armentia, director del Planetario de Pamplona, miembro de la revista El Escéptico y promotor de la Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico, una asociación sin ánimo de lucro que promueve el uso de la razón y del pensamiento crítico frente a la credulidad y las afirmaciones paranormales.
Dentro de la colección ¡Vaya timo!, el periodista y amigo Javier Cavanilles ha publicado El tarot ¡vaya timo! en el que analiza la historia de la célebre baraja adivinatoria y descubre las fascinantes técnicas y embauques que utilizan las pitonisas y adivinos para que sus predicciones puedan parecer ciertas. En su aproximación histórica al tarot, Cavanilles desmonta todas las falsas teorías sobre sus orígenes milenarios en el Antiguo Egipto, sitúa su verdadero nacimiento como juego de cartas en la Italia del siglo XIV y destaca el uso adivinatorio que empieza a tener el tarot a partir del siglo XVIII hasta convertirse en un saber más de las ciencias ocultas, cuando surgen personajes tan lunáticos y siniestros como los ocultistas Antoine Court de Gébelin, Eliphas Leví, Marie-Anne Le Normand (la pitonisa de Josefina Bonaparte), el mago Etteilla o el demoníaco Aleister Crowley. Tiene razón Cavanilles en criticar con ironía toda la sarta de engaños y mentiras que se ha montado entorno al tarot, desde los barracones de feria del XIX hasta los actuales programas televisivos protagonizados por adivinos, pero el tarot también puede ser disfrutado no como un sistema esotérico o adivinatorio sino como una rica fuente de símbolos y alegorías, así como un imaginativo repertorio iconográfico que ha servido de inspiración a numerosos artistas, entre ellos, Salvador Dalí, el gran embaucador del arte moderno. En lo que coincido plenamente con Cavanilles es en su crítica de los personajillos sin escrúpulos que utilizan refinadas técnicas de sugestión e incluso los análisis psicológico y estadístico para engañar a la gente y hacerle creer que su futuro está escrito en las cartas. El mío, sin duda, está escrito en las cartas de pago, las facturas y las letras de la hipoteca, los únicos papeles que me auguran cada mes un futuro lleno de angustias y estrecheces. Estrecheces económicas, pero también de otros ámbitos, que mejor ni te cuento, pero que puedes imaginar sin ser Aramis Fuster. Un abrazo.

CASTO ESCÓPICO