El campeonato de Liga de Primera División ha llegado, valga el recurso fácil, a los Alpes. En las próximas semanas, el Barcelona y los equipos que aspiran a hacerle sombra van a medirse entre sí en el tramo final de la primera vuelta del torneo. Entre los platos fuertes está el Barcelona-Valencia, que va a servirse este sábado tras el apertitivo de los encuentros que ambos equipos han jugado como visitantes ante el Sevilla.
Este clásico llega con el equipo local en uno de los mejores momentos de forma individual y colectiva de toda su historia y con el visitante con ciertas dudas, aunque éstas se han manifestado con mayor claridad en Mestalla que en los desplazamientos. Prueba de ello es que el equipo valenciano no pierde a domicilio en la Liga desde su anterior visita al Camp Nou, en el mes de mayo. Para los que necesiten rebajar la euforia ante este dato presuntamente favorable es necesario indicar que aquel encuentro finalizo con un triunfo barcelonista por 6-0.
Ante el partido de esta semana, toca recordar lo que ha supuesto el Camp Nou en la historia reciente del Valencia, un equipo que en otros estadios como el Santiago Bernabeu, ha ganado y perdido (más derrotas que triunfos, en cualquier caso), aunque los partidos ante el Real Madrid han dejado para el recuerdo la triste imagen de algún árbitro y poca cosa más. Lo del estadio del Barça, sin embargo, es otra cosa. Allí el Valencia ha vivido algunas grandes debacles, pero también grandes gestas: momentos importantes en cualquier caso. Para los que tiendan a ver el vaso medio vacío, hay que recordar que aquel fue el escenario del único descenso del Valencia a Segunda División con una derrota por 3-0, sufrida el 12 de abril de 1986. Allí también se cortó la ilusión del buen inicio de la Liga 76-77, la primera de Kempes, con un 6-1 para los locales, sin olvidar el reciente 6-0 de la pasada campaña. También en ese estadio, el Valencia perdió una final de Copa (1970) ante el Real Madrid y una de Copa de Ferias (1964) frente al Zaragoza, además de muchos partidos de Liga, puesto que el uno ha sido el signo de la quiniela más frecuente de los Barcelona-Valencia.
Esta tendencia a los triunfos locales en estos encuentros, justificada entre otros muchos motivos por el presupuesto de uno y otro club, no evita que las excepciones hayan sido gloriosas desde que el Valencia logró en el Camp Nou su primer título europeo, al imponerse en la final a doble partido de la Copa de Ferias ante el equipo catalán. Una victoria por 6-2 en Mestalla y un empate a uno en la vuelta hizo que los Waldo, Quincoces, Mestre, Guillot y compañía fueran campeones en 1962. Desde entonces, el Valencia ha superado dos veces más al Barcelona en torneos europeos (Recopa de 1980 y Liga de Campeones de 2000), es decir, en todas las ocasiones en las que se han enfrentado. Además, la última vez en la que el Valencia pudo con el Barcelona fue en la semifinal de la pasada Copa del Rey (1-1 en Barcelona y 3-2 en València), lo que abrió el camino al título.
En estos 45 años de muchos sinsabores y algunas grandes alegrías, el Valencia ha vivido otras noches de gloria en aquel estadio. Nadie ha olvidado aquel 3-0 en el minuto 70 del partido de 1998, disputado en lunes, que llevó a muchos seguidores de ambos equipos a la cama antes del tiempo y que les despertó (pesadilla para unos, sueño para otros) con la noticia de un 3-4 como marcador final. Tampoco se puede olvidar a Claudio López marcando goles a puñaos ante el Barcelona de Louis van Gaal, quien más que el técnico del equipo culé parecía el representante del Piojo, al que siempre le ponía el marcador más lento para complacencia de los valencianistas. Recuerdo también un gol de volea de Gaizka Mendieta desde el borde del área, que dio un triunfo épico por 2-3 tras un córner lanzado por Ilie, así como el tanto de Pablo en la Recopa de 1980, la pena máxima decisiva marcada por Fernando en la tanda de la Copa de 1992, o la cabeza vendada y sangrante de Bossio en el 0-1 (gol de Arroyo) de la Liga 87-88.
Quizá, de poco sirve este repaso antes de la visita a Messi, Xavi y otros grandes jugadores. Al Valencia le ha gustado subvertir el orden establecido en el Camp Nou y va a tratar de que su cuerpo se lleve una nueva alegría porque lo que va encontrarse en el césped está, la verdad, de muy buen ver y a cualquiera le gustaría conquistarlo.
ALFONSO GIL |