Este fin de semana arranca en Qatar una nueva edición del Campeonato Mundial de Motociclismo, la cita anual con uno de los espectáculos deportivos más atractivos del planeta. Como ya ocurrió el año pasado, el Mundial comienza en pleno desierto, sobre el asfalto, mezclado con la arena, del circuito de Losail, una macropista en medio de la nada que volverá a vivir las emociones de las carreras nocturnas, una innovación que une el bienestar de los pilotos con la búsqueda de atractivos para el espectador, poco acostumbrado a ver circular a los pilotos bajo el manto de la noche. Qatar hizo historia al acoger el año pasado una carrera nocturna, pero los organizadores no previeron que, en el mes de marzo, las temperaturas en el desierto bajan considerablemente durante la noche, por lo que en esta edición el semáforo verde que abrirá el gran circo del Mundial de motos se encenderá con un mes de retraso.
Durante los próximos siete meses, 17 circuitos en 14 países acogerán las pruebas de un campeonato que se presenta lleno de emociones. España volverá a acoger tres grandes premios, en Jerez, Barcelona y Valencia, mientras que los Estados Unidos repiten con dos pruebas anuales, después de la reincorporación de Indianápolis la temporada pasada y la ya tradicional cita con uno de los circuitos más bellos y sinuosos del mundo, el de Laguna Seca en California. El resto de las pruebas se las reparten otros doce países a lo largo de tres continentes, que decidirán quienes son los nuevos reyes de la velocidad sobre dos ruedas.
El secreto del gran auge que está alcanzando el Mundial de motociclismo en todo el mundo hay que buscarlo en la estudiada planificación que pone en funcionamiento la empresa española Dorna, encargada desde hace muchos años de llevarlo a cabo. Al revés de lo que ocurre en el automovilismo, enfrascado en continuas diatribas sobre las innovaciones técnicas de los vehículos y la sensación generalizada de que las máquinas tienen un poder decisorio mucho mayor que los pilotos a la hora de dilucidar quiénes son los mejores, en el mundo de las motos los cambios de reglamentación han ido orientados a igualar el potencial de los que compiten. Tras unos años en los que la elección de proveedores de neumáticos tuvo una importancia capital en determinados circuitos, los organizadores han decidido en esta edición que sea Bridgestone quien facilite los juegos de gomas a todos los pilotos. Del mismo modo, se reduce en esta edición el número de neumáticos de clasificación para que cada piloto pueda administrarlas con inteligencia y elegir el que mejor le va cara a la carrera en la que se juega los puntos.
Valentino Rossi será, un año más, el piloto a batir en la categoría reina, la de Moto GP, reservada a los vehículos de mayor cilindrada. Junto a él, figuran en el pelotón de favoritos los españoles Jorge Lorenzo y Dani Pedrosa, que ya animaron con su agresividad y arriesgado pilotaje muchas de las pruebas de la anterior edición, y el australiano Casey Stoner, el corredor de las nuevas generaciones que mejor rendimiento ha ofrecido desde que dio el salto a la categoría grande del Mundial. El resto de pilotos, salvo sorpresa, intentará luchar en cada carrera por subirse al podio, pero tendrá escasas probabilidades de completar un campeonato regular que le sirva para tener la oportunidad de conquistar el título. Entre ellos estará el catalán Sete Gibernau, eterno segundo durante algunas temporadas, que vuelve al Mundial tras dos años alejado de los circuitos. Eso sí, la crisis económica ha producido la entrada de patrocinadores ajenos al mundo de las motos, algunos tan curiosos como el del francés Randy De Puniet, quien lucirá en su moto el anagrama del imperio erótico de Playboy.
Aunque gocen de menos publicidad que Moto GP, las categorías menores, 250 cc y 125 cc, tienen un enorme poder de convocatoria entre los aficionados españoles, ya que nuestro país ha sido tradicionalmente cuna de campeones en las categorías pequeñas y sólo cuenta con un vencedor en toda la historia del Mundial en la cilindrada más potente. Axel Pons, Álvaro Bautista, Aitor Rodríguez y los valencianos Héctor Faubel, Héctor Barberá y Álex Debón competirán en 250 con la esperanza de reeditar los éxitos de Sito Pons, Álex Crivillé, Lorenzo y Pedrosa, que llenaron el palmarés de la categoría media en temporadas anteriores. En 125, la verdadera cantera de grandes pilotos, ya que está reservada a conductores de menos de 27 años, hay hasta 8 pilotos nacionales que lucharán por un título que se presenta tan igualado e incierto como en años anteriores.
PACO GISBERT |