En noviembre de 2008, mi amigo y compañero Paco Gisbert disfrutó de un merecido asueto vacacional en la lejana Nueva Zelanda, donde leyó una noticia que sólo a él interesó. En la esquina de una de las páginas de un periódico, con apenas luz y sin taquígrafo alguno, se informaba de que el primer rival en la Copa de las Confederaciones de la selección local de fútbol, los All Whites, iba a ser España. Ningún neozelandés encontró relevancia alguna en la noticia. En el país del rugby, de los maoríes y de los All Blacks, está información estuvo a la altura de la que aquí ocuparía una exhibición de tiro con arco, la actividad de la selección nacional de curling o un festival de parapente.
Paco, que sigue el fútbol en su más amplia acepción, ató cabos, recordó la existencia de la Copa de las Confederaciones y dedujo que, tras el pertinente sorteo, se había producido ese emparejamiento en la cumbre. Otros seguidores del balompié, a pesar de ser buenos conocedores de la Liga, la Copa, la Liga de Campeones o el Mundial, no tenían noticias de ofertas tan novedosas como esta. A medida que la competición se ha acercado y, sobre todo, tras los anuncios en el canal televisivo que la va a ofrecer, la pregunta entre la ciudadanía futbolística ha sido recurrente: ¿qué es eso de la Copa de las Confederaciones?
Se hace, por tanto, indispensable una explicación formal y pedagógica. La Copa de las Confederaciones es una competición que tiene lugar en el país que va a organizar la Copa del Mundo un año antes de su disputa. Sudáfrica será sede del Mundial de 2010, el primero de la historia que tenga lugar en África. Por ello, este año se celebra allí, a modo de ensayo general, esta competición. En las últimas dos ediciones, han participado ocho selecciones, entre ellas las seis ganadoras de los diferentes torneos continentales. En el Mundo hay cinco continentes (al margen de la Antártida que no acoge competición alguna por cuestiones tanto climatológicas como demográficas), pero América compite dividida en dos. Junto a ellos, en la Copa de las Confederaciones están el país anfitrión y el campeón del Mundo.
Los participantes en la edición del 2009, que se celebra del 14 al 28 de este mes en cuatro ciudades sudafricanas, son España (Europa), Estados Unidos (Norteamérica), Brasil (Sudamérica), Egipto (África), Irak (Asia) y Nueva Zelanda (Oceanía). A estos seis países se unen el anfitrión Sudáfrica y el campeón del Mundo. Por si alguien no recuerda de qué país se trata, haremos memoria. El mismo día en el que el Santo Padre Benedicto XVI honró a los valencianos con su presencia, un tal Materazzi se llevó un cabezazo de Zidane tras comentarle que, concluído el partido, prefería a su hermana que a su camiseta. Tras esta cuestión fundamental, se produjo una menor: Italia ganó el encuentro, se proclamó campeona del Mundo y, en consecuencia, accedió a la actual Copa de las Confederaciones.
Tras el sorteo que sorprendió a Paco Gisbert en Auckland, se cruzaron los equipos en dos grupos de cuatro. España tuvo la fortuna de librarse de brasileños e italianos, con los que completa el trío de favoritos, y se medirá en la primera fase a tres potencias: Nueva Zelanda, Irak y Sudáfrica. Mientras, en la otra llave (como llaman a los grupos algunos traductores del deporte) están Egipto y Estados Unidos junto a Brasil e Italia.
Todo hace pensar que España se clasificará en su grupo y que en semifinales se enfrentará a Brasil o a Italia, llamados ambos a superar el suyo. Si España gana, lo lógico es que juegue la final ante el que no le haya correspondido en la semifinal. Hay argumentos futbolísticos recientes para pensar que España superará el grupo, pero también los hay histórico-ancestrales para pensar en que la selección se quedará en cuartos, aunque esta vez no haya cuartos, sino dos grupos, semifinales y finales.
Este domingo, España debutará contra Nueva Zelanda en una Copa que tiene ya casi veinte años de historia, pero de la que casi nada sabíamos porque el equipo español no la había jugado. Sigamos el torneo con cariño y sin padecimientos. Podemos llevarnos una alegría como hace un año y, además, su disputa no eclipsará los fichajes del Real Madrid, de los que permaneceremos puntualmente informados. Eso es algo que seguro no nos faltará.
ALFONSO GIL |