Escena de THE DAMNED UNITED, de Tom Hooper, centrada en la historia real de Brian Clough, un laureado entrenador de fútbol.
LA SOLEDAD DEL MÁNAGER

A propósito de THE DAMEND UNITED

En enero de 1975, el Nottingham Forest, un pequeño club del centro de Inglaterra, fichó como entrenador a Brian Clough, el controvertido técnico que había revolucionado unos años antes el campeonato con el fútbol noble y alegre del Derby County y que había fracasado en su paso por el Leeds United, por aquel entonces el equipo más potente de la liga inglesa. Clough estaba en pleno proceso de redención, tras sólo dos meses en Leeds, y el Forest, un equipo de mitad de la tabla de segunda división en cuyas vitrinas sólo lucía un par de copas, la más reciente con más de 15 años de historia, parecía ser el club adecuado para regenerar a aquel entrenador. Clough, un tipo lenguaraz y engreído pero con un extraordinario conocimiento del fútbol, cogió al equipo cuando este ocupaba la 13ª posición de la liga de segunda y logró mantenerlo en la categoría. Al año siguiente, con su inseparable Peter Taylor como ayudante, Clough llevó al Forest a los puestos de ascenso y logró que Nottingham alcanzara el sueño de jugar en primera división después de cinco años en el pozo de la segunda. Fue el principio de una de las más increíbles gestas que ha conocido jamás el fútbol mundial. Porque, en la temporada siguiente, la 77-78, el Nottingham Forest, recién ascendido a la primera división, se proclamó campeón de la Copa de la Liga, tras vencer al Liverpool por 1-0, y conquistó el primer título de liga de su historia, después de finalizar el torneo con siete puntos de diferencia respecto a su más inmediato perseguidor, el Liverpool que acabaría ganando aquel año la Copa de Europa. La progresión del Nottingham Forest de Brian Clough no se detuvo ahí. Al año siguiente no pudo revalidar el título liguero, pero logró dos torneos más: una nueva Copa de la Liga y, sobre todo, la Copa de Europa, tras vencer en la final al Malmoe sueco por 1-0. Es la única ocasión en toda la historia en que un equipo ganó la máxima competición continental después de haber militado dos años antes en segunda división. En la campaña siguiente, el Nottingham Forest repitió título europeo, después de ganar al Hamburgo en el Bernabeu.
Esta insólita historia no la cuenta The Damned United, la película sobre la vida de Brian Clough que se estrena este viernes en las pantallas de cine españolas cuando se cumplen cinco años de la muerte del técnico. El biopic sobre el considerado mejor entrenador británico de todos los tiempos se centra en los siete años que precedieron a su fichaje por el Nottingham. Su sorpresivo ascenso a la élite, cuando hizo campeón al modesto Derby County por primera vez en sus 88 años de historia, su extemporánea salida de este club por diferencias con la junta directiva, su breve estancia en el Brighton & Hove Albion y su decepcionante etapa en el Leeds United, a donde llegó en sustitución de Don Revie y sucumbió ante la sombra del por entonces seleccionador inglés. La historia que cuenta The Damned United, basada en el libro homónimo escrito por David Peace, se detiene ahí, cuando Clough es despedido del Leeds y parece que su carrera como entrenador se termina, como la de tantos otros que un día tocaron la gloria de manera fugaz, poco antes de recalar en un equipo de segunda división.
Pero, por encima de la fascinante historia de uno de los managers más laureados del fútbol británico (Brian Clough fue durante 19 años ininterrumpidos entrenador del Forest), la película dirigida por Tom Hooper es un relato sobre la soledad del mánager, parafraseando a Vázquez Montalbán, un retrato del entrenador soberbio y con ansias de protagonismo, al estilo de los Mourinho, Clemente o Cruyff, de un hombre que creyó que solo podría lograrlo todo y tropezó una y otra vez con su propia petulancia.
The Damned United es de esas películas que reconcilian al cine con el fútbol, dos disciplinas nunca muy bien avenidas, porque, al revés que aquellos filmes que han pretendido reflejar lo que sucede en un terreno de juego, sin conseguirlo, refleja lo que sucede en aquellos que pisan diariamente los terrenos de juego. Seres normales y corrientes que, vestidos de futbolistas o en el banquillo de los entrenadores, se transforman en personajes públicos y, en consecuencia, en caricaturas de ellos mismos.

PACO GISBERT