El fútbol como deporte institucionalizado en España superó hace unos años sus primeros cien años de vida. Hace ya 20 años, el Recreativo de Huelva, el club decano de nuestro balompié, celebró su centenario y abrió paso a la procesión de entidades futbolísticas que llegan a esa provecta edad en la que, si fueran seres humanos, estarían cerca de la tumba, pero que al tratarse de instituciones deportivas no corren peligro de morirse de viejas. Si acaso, los clubes se mueren de inanición, dados los problemas económicos que han hecho desaparecer a más de una entidad y amenazan con matar a muchas otras.
Este año le toca el turno al Levante, el club decano de la ciudad de Valencia y de la Comunidad Valenciana. Cumple cien años en una época en la que las cosas no le van especialmente bien, ya que, tras los años en los que consiguió sus mayores éxitos al militar durante tres temporadas en primera división, ha vuelto a segunda y lucha por sobrevivir a sus graves problemas económicos, derivados de la horrenda gestión de sus dirigentes.
Pese a que su estado de salud no sea el más boyante, el Levante tiene motivos para festejar que ahora hace un siglo que, con la creación de la Federación Valenciana de Fútbol, el Levante fue, junto con el Gimnástico y el Valencia Fútbol Club (desaparecido en 1918), uno de los clubes que se formó para dar salida al creciente interés de los valencianos por el balompié. Su santuario era el barrio del Cabanyal, del que derivaba su antecedente más próximo, el Cabanyal FC. Cien años más tarde, el Levante se asimila a una peculiar manera de ver el fútbol en una ciudad en la que, al revés de lo que ocurre en Madrid, Barcelona o Sevilla, el Valencia se ha convertido en pensamiento único. Esa circunstancia ha forjado una forma de ser entre aquellos que apoyan al club “granota”.
Coincidiendo con el centenario del club, dos ilustres levantinistas acaban de publicar sendas obras relacionadas con el equipo de sus amores. Son Salvador Regües y Pedro Sempere, quienes, en diversas épocas, han colaborado en la Turia con artículos relacionados con el fútbol y la cultura en general. Sus obras se enmarcan en una ambiciosa iniciativa, promovida por Carena Editors, por la que, en estos meses, saldrán al mercado cinco libros que conmemoran la efeméride.
Levante, del Udelage al nuevo milenio, de Salvador Regües, es un entrañable viaje por la centuria levantinista en el que el autor inserta al club granota en los acontecimientos políticos, sociales y culturales que ocurrieron en cada uno de los años que desmenuza, a la vez, de forma entretenida y precisa. Regües tiene la oportunidad de volcar en una misma obra dos de sus grandes pasiones, el cine y el Levante, de manera que nos encontramos, por ejemplo, en la temporada 75-76, una simpática referencia a la cosecha de estrenos cinematográficos de aquel curso deportivo (Tiburón, La naranja mecánica) junto a la constatación de que el destape triunfaba en España y que el Levante ascendió a segunda división tras cuajar una gran temporada en tercera. Con esa magnífica estructura, Salva Regües ha conseguido crear una obra que gustará incluso a quienes no son aficionados al fútbol y, por añadidura, a quienes no profesan la fe levantinista.
Pedro Sempere ha buscado un referente literario para su libro desde el título: Cien años de soledad granota. En lugar de optar por una historia lineal, Sempere ha preferido crear pequeñas historias, trufadas de anécdotas, para narrar las grandezas y miserias del club desde una perspectiva irónica, mordaz y, en ocasiones, tierna. Es un libro que gustará más a los levantinistas, que encontrarán su voz literaria gracias a la pluma del autor, pero que también deleitará a aquellos que aprecian la buena literatura.
Ambas obras, junto con las tres que completan la colección editada de Carena, forman parte ya de esa leyenda levantinista que dura cien años.
PACO GISBERT |