Corren tiempos excelsos para la lírica futbolística. Si hay un programa televisivo de coches, sacan el de Cristiano Ronaldo; si lo hay de lesiones, sale la de Cristiano Ronaldo; si es de goleadas, aparecen las que le endosan al equipo de Cristiano Ronaldo, y si trata de entrepiernas, disfrutamos con las que frecuenta Cristiano Ronaldo. El astro portugués sólo queda al margen, es lógico, de los programas culturales, en los que se congregan personajes de mayor predicamento como es el caso de Diego Maradona, uno de esos filósofos que bien pueden compararse con René Descartes. Mientras el francés apuntó en el siglo XVII aquello de Pienso, luego existo o lo de Uno para todos y todos para uno (no lo recuerdo bien), el argentino se nos presenta con una aportación conceptual sin precedentes: Que la chupen, que la sigan chupando. La única diferencia es que las palabras de Descartes no contaban con patrocinio y Diego, nuestro Diego, lo ha encontrado en Chupa chups, regaliz El Pelusa o cualquier otra empresa de productos de succión dispuesta a invertir 25.000 francos suizos de multa y dos meses de recogimiento por la idea.
En medio de este mar de ciencia, estética y entendimiento, alguien, creo que el periodista valenciano Paco Lloret, ha diseñado una iniciativa de la que vamos a dejar constancia, sólo por amistad, a pesar de que queda a años-luz de las cuestiones de fuste a las que nos acercan Ronaldo, Maradona y otras fuentes del saber. Sin que sirva de precedente, informamos de que se ha programado un ciclo de fútbol y cine bajo el título de “Dos mons de pació” en el contexto del proyecto “Cinemalmuvim”. Según reza el programa confeccionado al efecto, el fútbol y el cine son dos mundos apasionantes que atraen la atención de millones de personas en los cinco continentes, que se conciben como espectáculos grandiosos y que mueven y generan a su alrededor un inmenso negocio. El ciclo, confiesan sin pudor sus osados organizadores, pretende profundizar en esta relación.
Por ello, a partir de este viernes 20 de noviembre se presentarán y proyectarán películas como La Raulito (Lautaro Murua), Evasión o victoria (John Houston), Quiero ser como Beckham (Gurinder Chada), Furia española (Francesc Betriu), El sueño de Jimmy Grimble (John Hay) o Fuera de juego (David Evans). Compañeros de la Turia como Carmen Amoraga y Paco Gisbert, además de Carlos Marzal, Carlos Marañón, Pedro Sempere o el catedrático de la Universitat de València, Juan Martín Queralt, presentarán las películas. Al ciclo de conferencias han sido invitados Inma Lidón, Nadia Tronchoni, Lola Escamilla, Yolanda Damià, Cayetano Ros, Juan Lagardera, José Vicente Aleixandre o Vicente Montesinos, que hablarán de la pasión en las gradas, el fútbol en el universo femenino o la institución como amor incondicional. Por si les parece poco, han caído tan bajo que hasta cuentan con un tipo sin capacidad para realizar aportación alguna. Hablo, por supuesto, de mí mismo.
¿Quién ha tenido la idea?, ¿a cuento de qué esta subversiva iniciativa?, ¿qué pretenden secretamente sus organizadores? Tratan, sin duda, de socavar nuestros más arraigados valores. Mientras un buen puñado de inconscientes acudirán a la sala correspondiente del Muvim a presenciar las proyecciones, el consumo de informaciones básicas caerá en picado. El público perderá la ocasión de conocer de primera mano algunos asuntos trascendentes. Se quedarán sin saber que los futbolistas del Real Madrid le han regalado a Guti por su cumpleaños una máquina doméstica de hacer palomitas de maíz o que este entrañable jugador no para ni de día, ni de noche, ni de alabar las excelsas bondades de Manuel Pellegrini, el jovial entrenador que le motiva desde la banda en cada partido. También podrían perderse los asistentes al ciclo los detalles de cómo Jesús Navas se postula para acudir a la selección o cómo los futbolistas extranjeros que juegan en España se pueden ver sometidos al ultraje de tener hasta que pagar impuestos.
En suma: no vayan a ver el ciclo. No es más que una artimaña, una patraña, para desviar la atención de las cuestiones esenciales y mantener al personal encerrado en una sala, aislado, con el viejo truco del argumento de dos mundos de pasión, y ajeno a lo que ocurre a su alrededor. Piensen y no caigan en la trampa, que en una de esas vuelve Juan Soler a la presidencia del Valencia y a ustedes la solución al futuro del club les pilla a oscuras y viendo tonterías.
ALFONSO GIL |