El índice de lectura en el País Valenciano sigue de capa caída: 0,9% menos que hace dos años. Las autoridades valencianas, la verdad, tampoco ayudan a cambiar la tendencia. Subvencionan poco y tarde actividades para estimular la lectura, por ejemplo la Feria del Libro, pero le sueltan un millón de euros a la sociedad Agua y Progreso, que forma parte de la estructura paramilitar de Camps. A la derecha, no importa si es de tal o cual partido, la lectura le importa una higa. Lo que no significa que los personajes que frecuentan las páginas de los periódicos, boletines radiofónicos y partes de guerra televisivos, no lean. Al contrario. Se lo hemos preguntado y estas han sido sus respuestas:
Francisco Camps (Líder trajeado).— Leo discursos, leo oraciones, leo sumarios judiciales, leo los anuncios que veo desde el asiento del coche oficial, leo el misal, leo lo que escriben bien de mí, por leer, leo hasta la Turia (a desgana, eso sí).
Rita Barberá (Alcaldesa en tránsito).— Leo los bandos municipales que firmo, por encima, pero es que ahora estoy atenta al caso Gürtel, no sea que Camps se lo tenga que dejar y me vuelva a quedar sin ser presidenta. Que ya van dos veces y no toleraré que Rambla o cualquier otro se me adelanten. ¡Ea!
Jorge Alarte (Alcalde de Alaquàs).— Leo todo, todo, lo que me envía la secretaría de organización de mi partido, y los sms de ánimo que me remite mi amigo Pepiño Blanco, que es amigo de todos los valencianos y ahora ministro.
El obispo Osoro (Purpurado).— Leo la palabra de Dios y los extractos bancarios, para comprobar que se abonan las subvenciones oficiales con las que combatimos el ateísmo.
Ricardo Peralta (A mandar).— Yo, además de las órdenes, también leo libros. Por costumbre, porque me gusta leer y porque llevo gafas.
Arturo Virosque (Empresario).— ¿Leer? No, a mí pregúntame por el AVE y las infraestructuras.
Juan Soler (Valencia CF).— Yo lo que leo es si me van a pagar las acciones y si salgo bien parado del lío. Además, todavía le debo a Rita los patatales de la permuta.
Ricardo Costa (Pijo trajeado).—Huy, o sea, el Partido Popular es el partido de la lectura, que subvenciona eventos como la feria de lectura y, o sea, por culpa de Zapatero no nos queda dinero para las biliotecas, y, ehhhhh, o sea, ahora me pillas algo preocupado por, o sea, esta conspiración de los trajes, pero todo es mentira.
Juan Cotino (Del Opus).— Es gracias al gobierno de Francisco Camps que podemos leer en inglés, y en latín, y en chino mandarín.
Alejandro Font de Mora (My Taylor is Rich).— Yo digo lo mismo que ha dicho Cotino.
Tertulianos del régimen (a lo suyo).— Bla, bla, bla, Camps, bla, bla, bla, Camps, bla, bla, bla, Camps, bla, bla…
Trinidad Miró (Cultura y Espectáculos).— No sé.
Carlos Fabra (No hay otro).— ¿Qué pasa?
Rafael Blasco (Líos y Averías).— Vamos a lograr que nos voten los inmigrantes ecuatorianos, argentinos, chinos, rumanos, congoleños, magrebís, neozelandeses y del resto del sistema solar. Y les haré leer la letra del himno, hasta que la canten “tots a una veu”. ¡Confía en mí, Paco! Lo tuyo también lo solucionaré.
Eduardo Zaplana (Campeón).— Ja, ja, perdona, pero con todo lo que está pasando desde que dejé aquello, me da tanta risa que no puedo concentrarme en la lectura.
Joan Lerma (Más allá).— Leer es muy importante y positivo. Nos servirá para salir de la crisis.
Carmen Alborch (Fiestas y procesiones).— Pues claro que hay que leer. Yo, cuando no tengo que hacerme fotos, no sólo leo, sino que además, invento libros.
José Luis Ábalos (Minero).— ¿Qué?
Federico Trillo (Otro que irá al cielo).— Yo creo que Zapatero debería dimitir, por alentar la conspiración para echarme la culpa de lo del Yak. ¿Se escribe así, no? Yak. Lee bien: Yak.
Joan Ignasi Pla (Allá en el Rancho Grande).— Y allá en el rancho grande, allá donde vi-ví-a, había una rancherita, que alegre me decía, que alegre me decíaaaaaaaa…
Leire Pajín (Desastres naturales).— Vamos a ganar, digo a leer.
Ángeles González Sinde (Especialista en Internet).— Y ahora a por los que quieren descargarse libros. Se van a enterar.
Agustín García-Gasco (Mejor que en el cielo).— Señor, Señor.
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