Aida Folch en una escena de 25 KILATES
(3) 25 KILATES, de Patxi Amézcua
Cine negro

Primer largometraje de Patxi Amézcua, sólida demostración de las posibilidades de un riguroso cine negro aplicado a nuestro contexto fílmico y a nuestra realidad sin concesiones gratuitas a determinados modelos norteamericanos o a convencionales y afectadas soluciones, mucho más cercano a determinados ejemplos nacionales (de todos los tiempos o recientes, como los citados por el propio director: Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto, Días contados, La caja 507…) o europeos. Perfectamente construida, en su concepción narrativa y en el agudo dibujo de personajes, servidos por excelentes actores (Francesc Garrido, Aida Folch, Manuel Morón), 25 kilates aborda una reconocible realidad poblada de ladrones del más variado pelaje, policías corruptos, recaudadores de deudas de métodos poco ortodoxos, sicarios de competitivos precios, etc., enredados entre sí, fundamentalmente, por la proximidad de sus andanzas.
Un atraco y un botín en joyas sirven como detonador de una trama en la que interesan sobre todo los personajes, gente bastante corriente a pesar de su clara trasgresión de reglas legales. Gente que tiene relaciones familiares, pasiones y actitudes suficientemente cotidianas, afectada por una violencia y un vivir peligrosamente –sean pequeños o grandes los delitos cometidos—que refleja, precisamente, uno de los principios de la serie negra: esa moral donde todos tenemos algo de víctimas o de victimarios. Y donde la ciudad, en este caso Barcelona, contiene suficientes elementos para mostrarse como un personaje más.

LLORÉNS