Carlos Kaniowsky y Sara Vallés en una escena de ANTES DE MORIR PIENSA EN MÍ, de Raúl Hernández Garrido
(2) ANTES DE MORIR PIENSA EN MÍ, de raúl Hernández Garrido
Amores extraños

El dramaturgo y novelista Raúl Hernández adapta en el largometraje Antes de morir piensa en mí (2009) su propia obra teatral “Los engranajes”, cuyo argumento se basa en un suceso criminal real acaecido en la Rusia de la post-Perestroika. Sin embargo, trascendiendo los aspectos policiales o morbosos del crimen, al director le ha atraído fundamentalmente la motivación que lleva a una mujer joven, de singular psicología a expresar de forma tan peculiar sus necesidades emocionales. La narración que se desgrana con múltiples flashbacks en una estructura elaborada, pero no siempre favorecedora de los fines que persigue, describe la vida de una joven abandonada por su madre, casada con un hombre mayor y amante de un compañero del marido, sin que lleguemos a averiguar nunca por completo la naturaleza de cada una de sus relaciones, quedándonos con la sensación de que Nina (Sara Vallés) es una mujer atormentada de enrevesado comportamiento, expresado de forma diferente con cada una de sus relaciones. El autor no concede al espectador el mínimo indicio para que su conducta sea juzgada, en un acierto del guión, que adolece por el contrario de falta de claridad en las motivaciones de la homicida. Las escenas están bien escritas, pero en ocasiones son reiterativas o se alargan innecesariamente, lastrando el ritmo que en principio acompaña correctamente a la historia.
Destacan del film las interpretaciones de sus actores, la debutante Vallés y los experimentados Carlos Kanioswsky y Lola Moltó, cuya composición de la madre de la protagonista supera el reto de trascender el arquetipo al que se la enfrentaba. Por otra parte, la composición musical abusa del subrayado, con cambios de tono que anticipan la comedia caricaturesca (escenas de la madre con el yerno) la tragedia y el romanticismo, sin dar tiempo a que sea el propio espectador quien dé con la clave de lo que se le está presentando en cada momento. La dirección artística es de nota, con una ambientación muy adecuada, en un contexto tardofranquista perfectamente retratado.

EVA PEYDRÓ