En el gran cine norteamericano, el que está llamado a liderar las pantallas y las palomitas de los centros comerciales, lo mismo da que se trate de un thriller o de un relato de aventuras familiares, como el presente caso, todo acaba llegando al mismo lugar, el de los buenos y malos de una pieza, para que nadie se confunda, los correcalles de los segundos tras los primeros, las salvaciones en el último minuto, y la exaltación primaria del núcleo familiar, como destinatario final de estas pantallas y estas palomitas.
Corazón de tinta incluye, sobre el papel, algunos elementos, los personajes escapados de los libros confrontados a su destino y su creador, que daban para bastante más, o al menos para un poco más, pero a este apartado de la industria no le interesa nada que tenga que ver con la libertad o la imaginación, lo importante es aplicarse a la fórmula a rajatabla, de tal modo que todo sea más de lo mismo, lo que ya se ha testado y funciona, cuando más simple mejor. Así que nada de nada, los tópicos de siempre, los sentimientos de saldo de siempre, el carrusel de efectos especiales de siempre, y también las palomitas de siempre.
IAIN SOFTLEY: Críticas de BACKBEAT (1.580), HACKERS: PIRATAS INFORMÁTICOS (1.688), LAS ALAS DE LA PALOMA (1.777), K-PAX (1.982) y LA LLAVE DEL MAL (2.166).
PEDRO URIS |