(1) NO-DO, de Elio Quiroga
Oscurantismo y terror

Resulta de lo más interesante traer a los territorios del terror sobrenatural nada menos que las oscuras prácticas de la Iglesia nacional-catolicista del franquismo a propósito de investigación de milagros (en ocasiones, la evocación de films como La Señora de Fátima es inevitable) y del trabajo documentalista —con la fastuosa referencia a la emulsión especial— de los servicios del No-Do (noticiarios y documentales), siempre al servicio de la dictadura.
El problema reside en que el tono de las experiencias vividas por los protagonistas, desde el matrimonio a los sacerdotes, pasando por la anciana liberada del sanatorio, navega en una pasmosa superficialidad, logrando que salgamos con la sensación de haber vuelto a ver una simple y convencional historia de mansión maldita y embrujada. Algo que acaba pesando como una losa, comenzando por la absurda idea del aquiler de la casa, y eso que Quiroga ha apostado antes por los modelos de Plaza, Bayona y, sobre todo, Balagueró, que por la vulgaridad sanguinolenta y el puro efectismo. Una lástima, pues, dado que la idea de partida y las anotaciones sobre un reconocible panorama de nuestro pasado reciente, prometían y merecían mejor suerte.
ELIO QUIROGA: Críticas de FOTOS (1.708) y LA HORA FRÍA (2.278).

LLÓRENS