Nuevo intento de romper con los tópicos de la adocenada comedia romántica contemporánea, cuyo punto de partida sería el film de los hermanos Farrelly Algo pasa con Mary. En esta ocasión el interés de la historia reside en la obsesión del protagonista por encontrar un buen amigo, que sea su confidente y haga de padrino de su próxima boda. Todo surge cuando comprueba la cantidad de buenas amigas que tiene su novia. No es ninguna tontería lo que plantea la película, algo muy extendido en la psicología masculina. Esa búsqueda se convierte en algo angustioso para el protagonista, lo que provoca una serie de equívocos hasta que encuentra a su media naranja del mismo sexo, un amigo de verdad que siempre va con la verdad por delante. El resultado es una extraña comedia, influenciada por la que es considerada como factoría Apatow (lo peor, los elementos escatológicos, que no vienen muy a cuento), con una buena química actoral entre Jason Segel y Paul Rudd (ya habían trabajado junto en Paso de ti, 2008, de Nicholas Stoller, y Lío embarazoso, 2007, de Judd Apatow), un lenguaje descarado, algunos gags conseguidos junto a otros fallidos, y un tramo final que desinfla el conjunto. Bueno el chiste sobre el perrito que se parece al Anwar el-Sadat, el presidente egipcio asesinado en 1981.
JOHN HAMBURG: Crítica de Y ENTONCES LLEGÓ ELLA (2.094).
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